El diseño interior de Dom pod lasem, obra de Joanna Kubieniec y Katarzyna Długosz, del estudio Kubieniec Długosz, es una continuación coherente de las ideas desarrolladas por el Grupo Medusa, los creadores del propio edificio. Es un ejemplo en el que la arquitectura y el interiorismo no coexisten, sino que forman una narrativa coherente.
Lo que llama la atención a primera vista es la yuxtaposición del hormigón en bruto de paredes y techos con el suelo de terrazo y los paneles de madera. La madera, también presente en las puertas revestidas de roble, aporta calidez y equilibra la frialdad del hormigón. Las puertas -pivotantes, plegables o correderas- no son aquí un mero elemento funcional. Concebidas como parte integrante del concepto arquitectónico, permiten que las distintas zonas de la casa se abran y cierren suavemente, aportando flexibilidad y ritmo al espacio.
La distribución funcional del edificio estableció el marco para las decisiones de diseño. Cada material, color y sólido se eligió con precisión para acentuar la lógica del plan. La isla de la cocina y la chimenea -formas geométricas negras- actúan como puntos de referencia en la sala de estar abierta. Su presencia no divide el espacio, sino que lo organiza sutilmente, marcando los límites entre la cocina, el comedor y el salón, al tiempo que mantienen una impresión de unidad.
La iluminación, tanto técnica como decorativa, se tuvo en cuenta desde la fase de diseño arquitectónico. Así, los puntos de luz funcionales armonizan con la estructura del edificio, mientras que las lámparas decorativas completan la composición interior, resaltando la textura de los materiales y dando al espacio una sensación de suavidad. Igualmente importantes son los elementos textiles -cortinas, alfombras, muebles tapizados- que no sólo dan calidez visual al interior, sino que también mejoran su acústica, haciendo el espacio más acogedor y confortable.

Toda la disposición se basa en la armonía y la coherencia. Materiales naturales, sencillez de formas, detalles refinados: estas son las directrices de los inversores, que se trasladaron al lenguaje del interior con una coherencia excepcional. El resultado final es un espacio que impresiona por su equilibrio entre austeridad y comodidad, entre disciplina arquitectónica y calidez hogareña.
Así pues, la casa bajo el bosque no es sólo un edificio: es una composición reflexiva en la que la arquitectura y el interior dialogan entre sí, creando una historia coherente de sencillez, materiales y espacio.
diseño: Kubieniec Długosz, Joanna Kubieniec y Katarzyna Długosz
fotografía: Resource Studio
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