Casa universal en Otwock. Los arquitectos se inspiraron en el estilo świdermajer.

El nuevo edificio multifamiliar en Otwock, diseñado por MFRMGR Architekci, surge del contexto local como una respuesta contemporánea a la historia de la ciudad, sus antiguas ambiciones y su encanto perdido. Se construyó en la calle Michała Elwiro Andriollego, creador del estilo que Konstanty Ildefons Gałczyński denominó «Świdermajer». Es aquí, en el lugar donde antes se encontraban los antiguos sanatorios y hospitales para el tratamiento de enfermedades pulmonares, en una localidad conocida por su microclima beneficioso y sus excelentes comunicaciones con Varsovia, donde los arquitectos decidieron proponer una nueva calidad de espacio.

Durante décadas, el centro de la ciudad fue perdiendo su cohesión, y los alrededores de la estación de tren, antes llenos de vida, cayeron en el caos y el abandono. En el terreno donde en la época de la República Popular de Polonia funcionaba el emblemático «Bar Uniwersalny» de Antoni Jarząbek, hoy en día es difícil encontrar rastros de su antigua grandeza. Los arquitectos no ocultan que su ambición era proponer un impulso para el cambio. Como subrayan: «Nuestro proyecto tenía como objetivo ser el germen de los cambios en el centro de Otwock y devolverle su esplendor. El edificio puede ser uno de los emblemas de la ciudad. Con este proyecto en un lugar tan destacado, queríamos dar una señal de que esta ciudad está creciendo y cambiando», afirman los arquitectos.

La contemporaneidad entrelazada con la tradición

La inspiración en Świdermajer no es literal en este caso. Los diseñadores evitan conscientemente copiar las formas históricas, optando por referencias sutiles. «Queríamos hacer una referencia sutil (pero no literal) a la inspiración de Świdermajer. Teniendo en cuenta el legado de este tipo de arquitectura, contrastamos el lenguaje arquitectónico contemporáneo, un poco sintético, con el literal y tradicional», añaden. La huella más evidente de esta inspiración son los balcones, tratados como verandas contemporáneas caladas, que ofrecen a los residentes un espacio para descansar y observar los cambios en el entorno.

El cuerpo del edificio se ha dividido en dos partes, lo que ha permitido combinar la tradición con la modernidad sin caer en el pastiche. La primera es un segmento de madera de dos plantas, en el que los diseñadores han recreado los detalles locales, analizando ejemplos históricos. La segunda, de cinco plantas y forma contemporánea, se ha mantenido en un color claro uniforme para integrar los diferentes materiales y ordenar el caos visual del entorno. «Esta medida tenía por objeto ordenar el caos cromático que existe en el barrio. Además, gracias a ello, la luz solar dibuja sombras y gráficos en el edificio», explican.

La parte moderna es ascética, sin exceso de detalles, con hormigón natural en los techos de los balcones y persianas verticales que dan ligereza a la fachada. La parte de madera, gracias a los elementos cuidadosamente recreados, evoca el ambiente del antiguo Otwock, pero no imita la arquitectura histórica.

Un lugar para vivir, reunirse y realizar actividades

El edificio combina funciones residenciales y de servicios, lo que pretende revitalizar esta parte de la ciudad. La planta baja acristalada está destinada a servicios que pueden convertirse en puntos de encuentro locales. Por ejemplo, aquí podría funcionar una librería con cafetería o una tienda de productos regionales. En la parte de madera se han previsto espacios para una contabilidad, una panadería artesanal o una heladería. En las plantas superiores hay 23 apartamentos con terrazas de diferentes superficies, accesibles desde una escalera central y un ascensor. Debajo del edificio se ha diseñado un garaje subterráneo y, en el lado del patio, un patio ajardinado destinado exclusivamente a los residentes.

Los materiales de acabado de la fachada (yeso blanco, acero lacado en polvo blanco y encofrado gris claro) crean una composición coherente y ordenada. Los arquitectos prevén que, con el tiempo, los porches y las terrazas se llenarán de vegetación, flores y hiedra trepadora, y que en las macetas aparecerán plantas cuidadas por los residentes.

El proyecto de MFRMGR Architekci no es solo una propuesta estética. Es un intento de crear un lugar que favorezca las relaciones entre vecinos y la construcción de una comunidad local. «Nos gustaría que este edificio atrajera a los residentes de la zona de todas las edades y, al mismo tiempo, se convirtiera en un símbolo de una convivencia interesante y cómoda. Que sirviera de marco para nuevas y cordiales relaciones entre vecinos», resumen los autores del proyecto.

En el centro de Otwock, donde faltan puntos de referencia arquitectónicos, el nuevo edificio tiene la oportunidad de convertirse en el inicio de un cambio. Al combinar la modernidad con el patrimonio local, el proyecto demuestra que el desarrollo de la ciudad puede basarse en el respeto por la historia, pero también en la valentía de formular nuevas propuestas.

proyecto: MFRMGRArchitekci

equipo: Marta Frejda, Michał Gratkowski, Łukasz Ptak, Łukasz Rossa, Jacek Paśnik, Adam Górka, Joanna Barbachowska

Construcción: Michał Dyszkiewicz

Fotografías: Oni Stories

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