El departamento diseñado por Dominika Strzałka-Rogal en colaboración con Emilia Grzesik, del estudio Lessness, es un ejemplo de espacio que se escapa deliberadamente de las categorías unívocas. Aunque se encuentra en el centro de Varsovia, no se rinde a la dinámica típica de la ciudad. En cambio, crea su propio carácter tranquilo, en el que la vida cotidiana se entrelaza con sutiles referencias a la estética y la elegancia italianas.
Desde la entrada, llama la atención un portal que dirige la mirada hacia la panorámica de la ciudad. Este recurso arquitectónico ordena el espacio y constituye el marco de una impresionante biblioteca, llena de libros y recuerdos personales. Es aquí donde se revela el carácter del proyecto: privado, íntimo y, al mismo tiempo, conscientemente arraigado en el contexto urbano. El mármol, con un veteado profundo, casi pictórico, delimita la zona de la cocina y la sala de estar, convirtiéndose en un elemento clave de la composición. Su nobleza se ve acentuada por la luz, que se refleja suavemente en la superficie de la piedra, creando una sensación de elegancia sin exageraciones.
Las arquitectas crean de manera consistente una tensión entre las texturas. El clásico patrón de espiga de roble en un tono oscuro se combina con un mosaico geométrico en el vestíbulo, que evoca los pisos de los palacios romanos. En el baño aparece una piedra con vetas esmeralda, combinada con grifería de latón cepillado y pequeños mosaicos, lo que refuerza la sensación de lujo discreto. Cada material ha sido seleccionado para contribuir a crear una historia coherente y multifacética de elegancia sin acentos llamativos.
Uno de los elementos más sorprendentes es el papel tapiz del techo con motivos de nubes. Esta elección poco obvia aporta ligereza y profundidad, al tiempo que cierra la composición de manera artística. Es un detalle que cambia la percepción del espacio, dotándolo de suavidad y un toque de encanto surrealista.

En la zona de la cocina predomina un mueble monolítico de madera oscura, que contrasta con un nicho dorado. Las líneas sutiles y los acabados precisos resaltan el carácter artesanal del proyecto. En el dormitorio, las arquitectas apostaron por la tranquilidad: aquí aparecen paneles de pared diseñados a medida que ordenan el espacio e introducen un ritmo armonioso de materiales. La paleta de colores se mantiene coherente: cálidos tonos beige, marrones profundos, dorado y toques de verde antiguo crean escenas evocadoras, realzadas por una iluminación cuidadosamente seleccionada e iconos del diseño.
El proyecto en su conjunto es un ejemplo de un enfoque consciente y maduro del diseño de interiores. El departamento no busca impresionar a primera vista: su fuerza reside en los detalles, en la calidad de los materiales y en la armonía de la composición. Es un espacio que vive junto a sus habitantes, ofreciéndoles comodidad, estética y un sentido de arraigo en un lugar creado pensando en su vida cotidiana.
diseño: Lessness (Dominika Strzałka-Rogal en colaboración con Emilia Grzesik)
fotografías: Mood Authors
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