En una localidad cercana a Cracovia, junto al bosque de Zabierzowski, se ha creado un interior que irradia tranquilidad y un uso consciente del color. El proyecto, obra de Weronika Fortecka, fundadora de Fortecka Studio, es un espacio refinado, armonioso y acogedor. La arquitecta apostó por una atmósfera tranquila y la funcionalidad, evitando la frialdad que a menudo se asocia con los proyectos modernos. ¿Cómo diseñó este espacio de 120 m²?
La base del diseño es la combinación de paredes en tonos beige apagados con madera de roble de tono cálido. Esta composición crea un fondo tranquilo que se funde con la vista desde la ventana. La paleta de colores del interior (burdeos, marrones y verdes) se inspira en el entorno forestal. Aparecen elementos artísticos como los grabados de Nikodem Szpunar. La atención al detalle es evidente incluso en los accesorios: los enchufes decorativos se han seleccionado para que se fundan con las superficies y no perturben la coherencia visual.
La cocina, centro de la vida doméstica
La cocina es la parte más importante de la zona de estar. Es un espacio en el que la geometría se une a la funcionalidad, y los muebles de color beige completan la gama cromática. El tono apagado de los frentes crea un fondo para el expresivo roble, cuyo contraste aporta profundidad al conjunto. La encimera de cuarcita natural aporta nobleza y durabilidad, y su diseño anima sutilmente el conjunto.
Un elemento único es la isla de cocina redondeada. Su forma suave facilita el movimiento e integra a los miembros del hogar. En la parte inferior de la isla se han ocultado estantes para los cuencos de los gatos, lo que añade un toque personal al diseño. El mueble también incluye una zona de café: un hueco de roble con un sistema de frentes ocultos que puede mostrarse o esconderse por completo, según las necesidades y el estado de ánimo.

Salón bañado por la luz
La zona de descanso aprovecha la impresionante arquitectura de la casa. La altura de seis metros permitió colgar una espectacular instalación de tres lámparas Northern de tela sobre el comedor. En el salón, llama la atención la monumental chimenea blanca, que sirve de fondo para el rincón y la mesa de café de roble. La base monocromática se rompe con pequeños detalles decorativos: la mesa Hay de color burdeos con adornos azules o la lámpara de pared de cristal de color verde brillante, que cambia de carácter según la luz.
En esta parte de la casa también se encuentra el baño de invitados. Su pared decorativa, con azulejos esculpidos en tono salvia, se ha animado con un aplique con un inserto de coral, lo que le da a la habitación una energía sutil.
Zona de relajación
En la parte privada de la vivienda se aprecia la continuación de los principios fundamentales del proyecto, aunque en una versión más sobria. El cuarto de baño privado se ha diseñado como un espacio de relajación: los azulejos de piedra beige, las encimeras de cuarcita y los detalles de roble crean una composición limpia, tranquila y propicia para los rituales cotidianos. El dormitorio cierra el conjunto, convirtiéndose en un lugar de aislamiento en el que los motivos recurrentes de la madera y los tonos beige apagados crean una atmósfera de cercanía con la naturaleza.
Diseño y fotos: FortekaStudio
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