Rozbiórka w Krapkowicach
fot. Agata Jonecko

Demolición en Krapkowice. Así se empobrece nuestro paisaje

Hace un mes, en el número 6-8 de la calle Prudnicka de Krapkowice, tuvo lugar la demolición de unas centenarias viviendas silesianas. Eran de los pocos complejos de este tipo que sobrevivían con una tradición constructiva local. La demolición no se vio forzada por la amenaza de una catástrofe u otro acontecimiento repentino. Fue el resultado de la decisión de un inversor, que la tomó de forma totalmente legal, con la total pasividad del sistema de protección del patrimonio. Las ciudades y pueblos polacos llevan años enfrentándose a esta alarmante práctica. Nos llamó la atención sobre todo el caso Agata Jonecko, que describió la demolición en su perfil de Facebook.

Demolición en Krapkowice en lugar de adaptación

El edificio de la calle Prudnicka estaba catalogado desde hacía tiempo para su demolición. Un panel informativo colocado en él anunciaba un futuro complejo residencial con funciones de servicios. En 2024, el inversor obtuvo una licencia de obras para un nuevo edificio, y los edificios existentes fueron tratados como un obstáculo que requería su eliminación. Mientras tanto, su estado técnico permitía renovarlos y adaptarlos a nuevas funciones. Agata Jonecko llamó la atención en las redes sociales sobre la inminente eliminación de esta urbanización, pero esto no se tradujo en ninguna reacción por parte de las autoridades de Krapkowice u otras instituciones.

Falta de reacción de las autoridades y el conservador

Ante esta ignorancia, enviamos una carta al alcalde de Krapkowice, a la oficina del gobernador del distrito y a la Oficina de Protección de Monumentos Históricos del Voivodato de Opole, tratando de averiguar en qué se basaba la autorización de demolición de estos edificios de valor histórico incalculable. Nos interesamos por las autorizaciones concedidas, la evaluación del valor de estos edificios a ojos de las distintas autoridades y si se había considerado alguna solución distinta a su completa eliminación. También nos interesaba saber qué se iba a construir en el solar y si las autoridades habían abordado de algún modo las implicaciones de tal decisión para la zona urbana local. Al cabo de poco tiempo recibimos una respuesta.

photo Google Maps

Respuestas de las oficinas y desamparo formal

La oficina municipal de Krapkowice nos informó de que la propiedad pertenecía a un particular y que el ayuntamiento no tenía ninguna relación con el caso. La carta también hacía hincapié en la falta de inclusión de los edificios en el registro municipal de monumentos. Sin embargo, la Oficina Comarcal confirmó que ya se había expedido un permiso de demolición en 2020, señalando que las acciones del inversor se ajustaban a la legislación vigente. La respuesta también incluía una declaración de que el propietario tiene plena discreción sobre sus propiedades, siempre que los edificios no estén sujetos a protección de conservación.

Demolición en Krapkowice: la postura del responsable de conservación

El funcionario de conservación histórica de la voivodía de Opole nos explicó además que su consentimiento para la demolición no era necesario porque los edificios no estaban inscritos en el registro de edificios históricos ni en ningún registro. Por otra parte, el plan de desarrollo local no contenía ninguna disposición que restringiera su demolición. En conclusión, los edificios fueron demolidos legalmente, ya que nadie vio en ellos ningún valor digno de ser conservado para las generaciones futuras y para la protección del paisaje histórico de Krapkowice.

Cracovia como parte de un fenómeno más amplio

Lo ocurrido en la calle Prudnicka de Cracovia no es un incidente aislado. En Silesia y otras regiones de Polonia sigue habiendo un número significativo de edificios de gran valor histórico que no están cubiertos por ninguna forma de protección. Esto se aplica tanto a sistemas de construcción completos como a edificios individuales. Los propietarios y promotores privados se aprovechan de esta laguna legal y derriban lo que quieren, y las autoridades locales no muestran prácticamente ninguna iniciativa para salvaguardar el patrimonio local. Así se va nuestra cultura.

Las consecuencias de la demolición irreflexiva

Las demoliciones masivas de edificios locales provocan la desaparición de conjuntos de valor incalculable en pueblos y ciudades. En su lugar aparecen edificios desordenados, basados en diseños repetitivos, alejados de las proporciones, tradiciones y materiales locales. Un espacio así pierde su reconocibilidad y los habitantes pierden más puntos de referencia vinculados a la historia de ese lugar concreto. Con el tiempo, esto conduce a la indiferencia hacia el entorno y a verlo únicamente a través del prisma del valor de mercado.

La ley como coartada para la destrucción

La demolición de las granjas de Krapkowice pone al descubierto el infame mecanismo en el que la falta de registro se convierte en excusa para la total pasividad de las instituciones públicas. La responsabilidad se difumina entre los cargos y el argumento de la legalidad sustituye a la reflexión sobre las consecuencias de esta decisión irreflexiva. Como resultado, se pierden más fragmentos de la cultura regional, sin que se intente documentarlos, adaptarlos o incluso celebrar un debate público sobre el valor de dichos lugares.

Una demolición irreversible en Krapkowice

La demolición de edificios históricos es un proceso irreversible. Junto con ellos, desaparecen los conocimientos sobre las técnicas locales de construcción, las proporciones y las antiguas formas de configurar el espacio de pueblos y ciudades. Krapkowice, sin que las autoridades y el responsable de conservación hayan pestañeado, ha perdido parte de su inestimable identidad. Los caseríos de la calle Prudnicka serán sustituidos por algo completamente despojado de su contexto local. ¿Cuándo dejarán la ley y la indiferencia administrativa de consentir el empobrecimiento permanente de nuestro paisaje cultural?

Fuente: Agata Jonecko/facebook