Una paleta de colores fríos y coherente, un cambio audaz en la distribución y una funcionalidad perfectamente planificada: así se puede describir, en pocas palabras, el departamento de Cracovia diseñado por Klaudia Mendyka y Jakub Strasik, de Locus Architekci. Es un espacio creado para una pareja que esperaba un interior pulido en cada detalle y, al mismo tiempo, preparado para la vida cotidiana, el trabajo y las reuniones con sus seres queridos. El resultado sorprende por su coherencia y su lógica bien pensada, que guía a los usuarios a través de las distintas zonas sin decoraciones innecesarias.
Uno de los principios de diseño más importantes fue la eliminación sistemática de los matices amarillos, tanto en la madera como en el resto de materiales. Se trata de un enfoque poco común y, al mismo tiempo, exigente, especialmente en el contexto de los materiales naturales. El piso, realizado por el estudio City Design, se convirtió en el punto de partida para las decisiones posteriores sobre los materiales. Su tono frío, ligeramente violeta, marcó la dirección de todo el proyecto.
El segundo material clave es el microcemento, utilizado en la zona de paso, la cocina y los dos baños. Gracias a él se logró crear una base uniforme y minimalista que ordena el espacio y le confiere un carácter contemporáneo. En el baño principal se utilizaron baldosas de gran formato de Mirage que imitan el travertino, unas de las pocas disponibles en el mercado en una tonalidad fría, acorde con las expectativas de los inversionistas.
El adoquín en el centro
La solución más característica es el «cubo» central, que cambió por completo la distribución original del desarrollador. Es este el que separa la cocina del salón, creando dos zonas bien definidas sin necesidad de cerrarlas. Por un lado, alberga los muebles de cocina; por el otro, la zona de entretenimiento. Gracias a ello, la cocina ha ganado una isla de tamaño completo, y el espacio de estar se ha vuelto más ordenado y funcional. Al principio, los clientes se mostraron escépticos ante esta idea. Era difícil encontrar inspiraciones que mostraran una distribución similar. Sin embargo, las primeras visualizaciones disiparon las dudas. Hoy en día, el «cubo» es el elemento que los usuarios señalan como la mayor sorpresa y, al mismo tiempo, la mayor ventaja del departamento.
Zonas privadas
Al entrar al departamento, llama la atención un gran espejo iluminado con una consola. Es un lugar práctico para prepararse rápidamente antes de salir. A la derecha se extiende un mueble largo que combina la función de vestidor y espacio de servicio. Termina en un armario estrecho con un perchero para chaquetas, gracias al cual nada queda a la vista. En el mueble también se ha previsto un espacio para el robot de limpieza, que gracias a un recorte especial puede entrar libremente a su base.
A la izquierda de la entrada hay una vitrina acristalada que indica sutilmente el paso hacia la cocina y la zona de estar. La división funcional también se destaca por el material: en el pasillo y la cocina se utilizó microcemento, mientras que en la sala de estar se empleó madera de tonos fríos.

Desde el pasillo se accede al estudio, al baño principal y al dormitorio con baño privado y vestidor. El dormitorio se ha decorado con una estética sobria que favorece el descanso. Junto al vestidor se ha previsto un tocador con un gran espejo y un cómodo sillón. El vestidor cuenta con frentes parcialmente acristalados, lo que aporta ligereza y ordena el espacio.
Zona de estar
La cocina se diseñó para aprovechar al máximo el espacio disponible. La isla cumple tanto una función de trabajo como de punto de encuentro, y los numerosos armarios ofrecen un almacenamiento cómodo. El salón, a pesar de su reducido tamaño, es acogedor y está bien organizado. El sofá modular permite configurar la disposición a voluntad, y la mesa de madera maciza aporta un fuerte acento: el detalle de sus patas llama la atención y le da al conjunto un carácter escultural. Las sillas de Westwing hacen un sutil juego de palabras con la forma de la mesa, creando una composición armoniosa.
Toda la zona de estar está equipada con rieles de iluminación blancos, integrados en el sistema de hogar inteligente. Gracias a esto, la iluminación se puede adaptar fácilmente a diferentes situaciones: desde el trabajo, pasando por reuniones, hasta el descanso nocturno.
Desafíos y satisfacción
La etapa más difícil del proyecto fue lograr una paleta de colores coherente y fría, libre de tonos amarillos, especialmente en el caso de la madera natural. El segundo reto fue convencer a los clientes de una distribución funcional no convencional. Sin embargo, el resultado final resultó plenamente satisfactorio: el departamento funciona en el uso diario, es cómodo, ordenado y estéticamente coherente.
proyecto: Locus Architekci
fotografías: Magdalena Bogacz
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