El palacio de Waca Trocka es una residencia ubicada en las afueras de Vilna. Este impresionante complejo fue construido por iniciativa de la familia Tyszkiewicz en la segunda mitad del siglo XIX. La arquitectura de la propiedad se inspiró en el Palacio de la Isla, en el Parque de los Baños Reales de Varsovia, lo cual se aprecia principalmente en la fachada principal. La agitada historia de la finca, los daños sufridos y las posteriores restauraciones han hecho que el palacio ocupe hoy un lugar importante en la historia de la región.
El palacio de Waca Trcka, inspirado en los Jardines de Łazienki
La historia de la finca se remonta a la Edad Media; sin embargo, el palacio actual se construyó entre 1876 y 1880 por iniciativa del conde Jan Witold Tyszkiewicz. Varias décadas antes, su padre, Józef Tyszkiewicz del escudo de Leliwa, compró Waka a Ludwik Dąbrowski. La antigua casa de campo de madera fue sustituida entonces por una nueva residencia. El proyecto lo elaboró Leandro Marconi, un arquitecto que ejercía en el Reino de Polonia. Se inspiró en el Palacio de la Isla, en el Parque de Łazienki, aunque el italiano creó su propia interpretación del clasicismo a orillas del Vístula. Se pueden apreciar similitudes con el monumento de Varsovia en la composición de la parte central de la fachada frontal, el belvedere en el techo y otros elementos menores. La parte trasera, por su parte, es una creación totalmente original de Marconi, mucho más suntuosa que el modelo de la capital.
Orígenes polacos y creadores destacados
Los vínculos de la residencia de Waca Trocka, cerca de Vilna, con Polonia son, en realidad, mucho más que una simple inspiración en los Jardines de Łazienki. En la segunda mitad del siglo XIX, el Palacio de la Isla, antigua residencia del último rey de la República de Polonia, Estanislao Augusto Poniatowski, era considerado un modelo de elegancia y buen gusto, por lo que su arquitectura era imitada con entusiasmo por la aristocracia. Los Tyszkiewicz, emparentados con el rey, eligieron deliberadamente este modelo para su nueva residencia en Waca Trocka. Durante el período de entreguerras, la finca se encontraba dentro de los límites de la Segunda República Polaca, y su propietario, Jan Michał Tyszkiewicz, fue diputado del Sejm y un activo líder social y económico en la región de Vilna, lo que le valió un gran reconocimiento en la zona.

El palacio de Waca Trocka y sus valores
El palacio de Waca Trocka representa el historicismo con predominio del clasicismo, complementado con motivos neogóticos y eclécticos. Las esculturas de la fachada (que se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial) fueron obra del artista de Varsovia Ludwik Kucharzewski, mientras que los interiores eran famosos por su rico mobiliario y su valiosa biblioteca. El complejo incluye una capilla, un campanario, antiguas construcciones de servicio y un muro de ladrillo con portones decorativos. En 1970 se descubrieron en el palacio techos ricamente tallados e incrustados, ocultos bajo un revestimiento de la posguerra. Su conservación y restauración fueron posibles gracias a la documentación procedente de Varsovia. El parque de 23 hectáreas que rodea la residencia fue diseñado por el arquitecto paisajista francés Édouard André, quien creó una composición con avenidas, estanques y el riachuelo Waka.
La guerra, la destrucción y una nueva vida
Las nubes negras se cernieron sobre la finca con la llegada de 1939. Jan Michał Tyszkiewicz falleció el 31 de mayo en un accidente aéreo mientras regresaba de Międzyrzec Podlaski. Tras el ataque de Alemania y la Unión Soviética a Polonia en septiembre de ese mismo año, la viuda Anna Tyszkiewicz, junto con sus hijos, abandonó el palacio y se fue a Inglaterra. En ese momento, el edificio fue ocupado por un comando militar soviético, que saqueó casi por completo el rico mobiliario. Entre 1941 y 1944 funcionó allí una escuela agrícola holandesa y, tras la guerra, la finca se transformó en un koljós. Posteriormente, el lugar fue tomado por instituciones relacionadas con la agricultura lituana. Durante las restauraciones de la posguerra se logró devolver al palacio parte de su antigua decoración interior; sin embargo, desaparecieron para siempre las esculturas, los muebles, las telas, los cuadros y muchos otros elementos de valor incalculable.
El palacio de Wace Trocka y «Trakų Vokės dvaro sodyba»
A principios de la década de los 90 del siglo XX, el palacio quedó deshabitado y permaneció sin dueño durante 10 años. En 2002 se le cedió a la Asociación de la Nobleza Lituana, la cual estableció allí el Centro de Cultura Señorial, que organiza exposiciones, conciertos y eventos históricos. Desde 2014, el complejo es administrado por la institución «Trakų Vokės dvaro sodyba», que lleva a cabo actividades para la restauración del palacio y el parque. Recientemente, la residencia fue sometida a una renovación integral, recuperando así parte de su antiguo esplendor. Actualmente está abierta al público, acoge diversos eventos y celebraciones, y sirve como recordatorio de los vínculos de los polacos con la región de Vilna.
fuente: vokesdvaras.lt, lietuvos.dvarai.lt
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