Płonący parlament. Fot. Anup Ohja/AFP

El parlamento de Nepal se incendió. Es uno de los palacios más grandes de Asia

Singha Durbar fue considerada la residencia más magnífica de Nepal y uno de los palacios más grandes de toda Asia durante más de un siglo. Su sobrecogedora escala, sus cientos de habitaciones y sus elaborados patios lo convirtieron en un espacio destinado a reflejar el poder de la autoridad y las ambiciones de la dinastía Rana. Con el tiempo, el edificio se ha convertido también en un lugar simbólico no esencial donde se concentraba la vida política del país. Ayer, el Parlamento de Nepal sufrió graves daños en los disturbios y el incendio que estallaron en Katmandú.

Parlamento de Nepal – Singha Durbar

La decisión de construir Singha Durbar (el Palacio del León) se tomó a principios del siglo XX. El proyecto fue idea del príncipe y primer ministro Chandra Shumsher JBR, que quería crear una residencia que superara en tamaño y esplendor a todos los demás edificios de la región. El palacio pretendía simbolizar la modernidad y las aspiraciones de Nepal, así como reflejar las influencias culturales que la élite de la dinastía Rana recibía en sus tratos con Europa y la India británica. En el momento de su finalización, en la primera década del siglo XX, Singha Durbar estaba considerada una de las mayores residencias privadas de toda Asia. Tras el derrocamiento del dominio de la familia Rana a mediados del siglo XX, el edificio pasó a manos del Estado y se transformó gradualmente en un centro de administración gubernamental, convirtiéndose en el escenario de los acontecimientos políticos más importantes de Nepal.

Uno de los mayores palacios de Asia

La grandeza arquitectónica de Singha Durbar impresionó desde el principio, al igual que su función. El complejo fue diseñado por ingenieros asociados a la familia Rana, que se inspiraron en el neoclasicismo y el barroco. Las fachadas estaban decoradas con columnatas, altas arcadas y amplios ventanales que daban a la residencia un carácter europeo, aunque adaptado al clima local. Los interiores estaban llenos de salones representativos, techos ricamente decorados, galerías y largos corredores que conducían a otros patios. El palacio destacaba por su amplitud: según diversas fuentes, podía tener entre 1.000 y 1.700 habitaciones y más de una docena de patios. Estas cifras varían de una época a otra, ya que el edificio se reconstruyó muchas veces y diferentes partes del complejo se adaptaron a nuevas funciones. La escala monumental del Singha Durbar hizo que en su época se comparara a veces con los palacios más grandes de Europa, como los de Versalles o Potsdam.

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Palacio en la década de 1920. Foto nepalindata.com

Singha Durbar – papelpolítico y simbólico

Con la toma del poder por el Estado en 1951, Singha Durbar se convirtió en el corazón de la administración nepalí. Albergaba las oficinas del Primer Ministro, los ministerios y las instituciones legislativas. En aquella época, el palacio también adquirió una dimensión simbólica, al ser el lugar donde se tomaban las principales decisiones políticas y se celebraban las ceremonias de Estado. Para una parte del público, seguía siendo un recuerdo de la era Ran, mientras que para otros era un signo de continuidad del poder y un edificio representativo que atestiguaba el poder del Estado.

Conservación y restauraciones anteriores del palacio de la dinastía Rana en Katmandú

La historia del palacio es también una lucha por su conservación. Singha Durbar ha luchado varias veces contra las consecuencias de las catástrofes naturales, incluidos los grandes terremotos que asolaron Nepal. Tras ellos, algunos muros se agrietaron y los tejados y techos necesitaron reparaciones urgentes. Ya a mediados del siglo XX se emprendieron trabajos de conservación, y en las décadas siguientes las autoridades organizaron reparaciones para reforzar la estructura y restaurar elementos decorativos. Algunas alas del palacio se modernizaron, adaptándolas a las necesidades de oficinas y ministerios. Con el tiempo, los conservadores tuvieron que buscar un equilibrio entre la conservación del valor histórico y el mantenimiento de la funcionalidad del edificio. La última gran renovación se llevó a cabo tras el trágico terremoto de 2015.

El Parlamento de Nepal en llamas. Fotografía de Anup Ohja/AFP

El parlamento de Nepal se incendió el 9 de septiembre de 2025

El 9 de septiembre de 2025, Katmandú se convirtió en escenario de violentas protestas que, en un primer momento, consistieron en el bloqueo de plataformas de medios sociales y, posteriormente, se convirtieron en multitudinarias manifestaciones contra la corrupción. Durante las mismas, una parte de la multitud invadió la zona de Singha Durbar. A continuación se produjeron ataques incendiarios, y las llamas envolvieron gran parte del complejo. Los medios de comunicación de todo el mundo mostraron imágenes del fuego a borbotones y nubes de humo sobre uno de los mayores palacios de Asia. En respuesta a los sucesos, se declaró el toque de queda, el ejército entró en la ciudad y el Primer Ministro dimitió. La magnitud de los daños y las posibles víctimas siguen siendo objeto de investigación, pero los primeros informes indicaban la destrucción de las partes más representativas, incluida la fachada.

La importancia del palacio para la memoria y la identidad de Nepal

El incendio de Singha Durbar es un golpe enorme y doloroso para el patrimonio cultural de Nepal. El palacio fue el centro de muchas ideas importantes para el país. Su destrucción representa una pérdida material irreparable, pero también una oportunidad para reflexionar sobre el pasado y el futuro de Nepal. Durante los disturbios, los manifestantes también prendieron fuego a otros edificios, entre ellos el histórico Palacio Presidencial. ¿Es realmente la destrucción de los monumentos más preciados del país una buena forma de luchar contra el gobierno?

Fuente: bbc.com, independent.co.uk

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