El ruido de la calle se está convirtiendo en uno de los problemas más acuciantes para los habitantes de las ciudades polacas. Cada vez son más las personas que se quejan de las molestias que causan los vehículos transformados ilegalmente que circulan sin silenciador y con sistemas de escape ruidosos. En respuesta a este preocupante fenómeno creciente, la Asociación Miasto Jest Nasz (La ciudad es nuestra) ha presentado una petición al Presidente del Sejm con la exigencia de poder introducir radares acústicos.
Los radaresacústicos como nuevastecnologías en la lucha contra el ruido
Un radar de velocidad acústico es un dispositivo que registra el sonido en lugar de la velocidad. Si el ruido generado por un vehículo supera los niveles aceptables, el dispositivo hace una foto o una grabación mientras lee en voz alta la matrícula del vehículo. Esto permite la imposición automática de multas. Este tipo de tecnología ya funciona en Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos, entre otros países. En Polonia, sin embargo, su uso no es posible por falta de una normativa legal adecuada.

El ruido como peligro para la salud
Según la Organización Mundial de la Salud, el ruido del tráfico es el segundo riesgo medioambiental para la salud después de la contaminación atmosférica. Cada año puede contribuir a la muerte de hasta un millón de personas en todo el mundo. Especialmente preocupantes son los efectos sobre la salud del ruido nocturno y del generado por los vehículos modificados ilegalmente que circulan por zonas habitadas.
Impacto social y sanitario
Las investigaciones indican que la exposición prolongada al ruido provoca trastornos del sueño, el desarrollo de depresión, ansiedad, enfermedades cardiacas e hipertensión. También perjudica la concentración, especialmente en niños y personas neuroatípicas. Además, aumenta las bajas por enfermedad, reduce la calidad de vida y es comparable al estrés causado por el humo ajeno.

La vida cotidiana a la sombra del ruido
Este problema afecta a todos los sectores de la sociedad. Los niños tienen dificultades para aprender y dormir, los adultos no pueden recuperarse y las personas con espectro autista sufren una sobreestimulación constante. Los residentes, a pesar de utilizar ventanas insonorizadas, son despertados por vehículos que emiten ruidos superiores a 90 decibelios. Las mascotas también se ven afectadas por esta carga. Por desgracia, de momento, los servicios encargados de hacer cumplir la normativa no disponen de las herramientas ni los recursos necesarios para hacer cumplir eficazmente las normas vigentes. La introducción de cámaras de ruido podría cambiar esta situación.
Cámarasde velocidad: un llamamientoen favor del apoyo legislativo
La Asociación de Ciudades son Nuestras pide una rápida labor legislativa que permita utilizar las soluciones tecnológicas ya disponibles. La petición subraya que los residentes no piden privilegios, sino una protección básica de la salud. La introducción de radares acústicos pretende ser un paso hacia una política urbana eficaz que responda a las necesidades reales de los ciudadanos.
El enlace a la petición puede encontrarse AQUÍ.
Fuente: The City Is Ours, actionnetwork.org
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