En Horny Smokovec, Eslovaquia, ha finalizado la remodelación completa del sanatorio «Nový život», que llevaba deteriorándose desde los años 90. El proyecto, elaborado por el estudio Atrium Architekti para el inversor Bukna & Laurinčík, ha transformado el edificio de los años 60 en un moderno complejo de apartamentos llamado Lebenski. La ejecución del proyecto ha tenido en cuenta las estrictas directrices del Parque Nacional de Tatra, introduciendo en el paisaje montañoso una arquitectura tradicional traducida al lenguaje contemporáneo.
Lebenski en diálogo con el paisaje
El edificio ocupa un lugar privilegiado en el límite del regla superior, desde donde se extiende una panorámica de los picos de los Altos Tatras y del valle de Poprad. Debido a que la estructura es visible desde una gran distancia, los diseñadores apostaron por la tranquilidad visual y la pureza formal. Según ellos, se inspiraron en el rico mosaico histórico de la región, en el que el folclore local se entremezcla con influencias suizas, italianas y budapestinas. En lugar de una forma llamativa, apostaron por la elegancia que recuerda a los hoteles clásicos de montaña. Este enfoque hizo que Lebenski encajara en el contexto cultural y natural sin alterar su armonía.
Retos de ingeniería bajo el nuevo techo
El mayor reto resultó ser la readaptación de la estructura de hormigón armado y la ordenación de las plantas que anteriormente no tenían funciones residenciales. Para aumentar la capacidad del edificio sin ampliar su contorno, los arquitectos adaptaron el ático y los sótanos. La remodelación del nivel -1 requirió complicados trabajos de cimentación, especialmente en la zona situada debajo de la terraza de nuevo diseño. Allí se crearon locales de dos niveles que garantizan a los residentes una altura adecuada de las habitaciones. El mayor cambio en la imagen del antiguo sanatorio es la instalación de un techo en forma de tienda de campaña, bajo el cual se ocultan amplios entrepisos y discretas terrazas orientadas al sur.

Lebenski: la nobleza de los materiales y la artesanía
Visualmente, la fachada se basa en una combinación de texturas y materiales duraderos. Las plantas superiores y el techo se han acabado con chapa de titanio y zinc, mientras que la planta baja y la primera planta se han recubierto con yeso clásico. Cabe destacar la decisión del inversor de restaurar el zócalo con bloques macizos de granito. El proceso de desmontaje y recolocación de estos elementos de piedra fue extremadamente laborioso, pero es precisamente este detalle el que hace que Lebenski conserve parte de su autenticidad y estabilidad visual.
Interiores abiertos a la naturaleza
En el interior del edificio se han diseñado apartamentos variados. Hay tanto locales compactos como amplios apartamentos con galerías. Los arquitectos han establecido un marco estético mediante el uso de una paleta de colores neutros, suelos claros y madera natural, dejando la decoración final a la imaginación de los propietarios. Los grandes ventanales hacen que la naturaleza de los Tatras casi entre en el interior, y las logias y balcones ofrecen un contacto directo con el entorno de los Tatras. Todo ello se completa con una infraestructura bien pensada. En lugar de aparcamientos de hormigón, se han utilizado rejillas para césped.
Diseño: AtriumArchitekti
Fotos: Matej Hakár
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