En el mundo de la arquitectura, cada vez se plantea más la cuestión de si es posible crear una casa en parcelas difíciles y estrechas que no sólo cumpla los requisitos funcionales, sino que además se convierta en un elemento distintivo del espacio urbano. La respuesta a estas dudas es SKINNY HOUSE, una casa unifamiliar modernista de Varsovia, que se construyó según un diseño del arquitecto Paweł Lis.
El proyecto nació de la necesidad de encajar en una parcela trapezoidal atípica con una anchura frontal de solo 12 metros y que se estrecha hasta los 8 metros de profundidad. En este caso, la arquitectura debía funcionar como un traje bien confeccionado: flexible, ajustado, pero que permitiera libertad de movimientos. El edificio se situó en el límite agudo de la parcela, lo que permitió introducir ventanas adicionales e iluminar adecuadamente el espacio habitable. Se prescindió del garaje del bloque, sustituyéndolo por un aparcamiento cubierto para dos coches, lo que dio al interior una distribución funcional más clara.
Los alrededores de la casa son un paisaje crudo y post-punk: edificios desordenados, viejos invernaderos, depósitos de chapa, fragmentos de antiguas infraestructuras. Con este telón de fondo, SKINNY HOUSE aparece como una escultura contemporánea. En la fachada, llama la atención la monumental marquesina que termina en una pared en blanco, sostenida por una columna de acero en forma de V. Esta fuerte forma de hormigón armado confiere carácter al edificio y acentúa su identidad modernista.
El interior de la casa se diseñó pensando en una familia de cinco miembros. La planta baja alberga un amplio salón acristalado conectado con el comedor y la cocina abierta, así como un estudio y una sala de calderas. Un elemento distintivo de la composición es un balcón con barrera de ladrillo, que sobresale por encima de la zona de estar y está cerrado por altos muros. En la primera planta se encuentran el dormitorio de los padres, con baño en suite y vestidor, y tres habitaciones infantiles, todas ellas con acceso a la terraza que rodea el edificio.

La fachada se terminó con baldosas cortadas de ladrillo moldeado a mano, dispuestas en franjas horizontales. Su textura rugosa y su tono oxidado aluden al carácter industrial de la zona, situando la casa en el contexto del lugar. Al mismo tiempo, el proyecto cumple los requisitos de sostenibilidad, con paquetes de triple acristalamiento en marcos de aluminio, aislamiento PIR de alto rendimiento, recuperación, una bomba de calor y una instalación fotovoltaica. También se han introducido depósitos de retención que permiten reutilizar el agua de lluvia en el jardín.
SKINNY HOUSE es un ejemplo de que, incluso en una parcela de menos de 16 metros de ancho, es posible crear una casa sencilla, funcional y a la vez expresiva. Es una arquitectura que no teme a un contexto difícil, sino que hace un uso consciente de él, convirtiéndose en un símbolo de transformación en uno de los últimos enclaves desordenados de Nueva Italia. Enmarcado en el paisaje post-punk, el edificio demuestra que la arquitectura contemporánea puede ser a la vez austera y flexible .
diseñado por Paweł Lis Architekci(https://www.pawellis.pl)
colaboración: Karolina Osuchowska
fotografía: Oskar Tuszyński
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