En un apartamento de 75 metros cuadrados en Almaty, Kazajistán, diseñado por Lyazzat Bisembina, el espacio se ha tratado como una materia plástica. El proyecto «Radius Forms» se basa en la idea de líneas suaves y formas redondeadas que ordenan la arquitectura interior y le dan un carácter distintivo y, al mismo tiempo, extremadamente tranquilo. Se trata de un interior que no juega con los contrastes, sino con la fluidez: en lugar de divisiones bruscas, hay una transición suave de una zona a otra, como si el conjunto estuviera esculpido en un solo material. Se aprecian claramente soluciones características, como los accesorios de mármol o los delicados dorados. Sin embargo, el conjunto se presenta sobre un fondo blanco y limpio.
En sus proyectos, la arquitecta suele crear la atmósfera del interior a través de la geometría. Esto se aprecia claramente en este proyecto. Las delicadas curvas de las paredes, las formas redondeadas de los muebles y las sutiles transiciones entre las superficies crean una sensación de armonía que no domina, sino que envuelve. En el apartamento no hay lugar para la rigidez, sino que se aprecia una sensación de movimiento continuo, aunque sea un movimiento silencioso, controlado y subordinado a la idea de coherencia.
La suavidad contemporánea de las formas se ha combinado con materiales expresivos. En las zonas comunes, el gres con un dibujo que recuerda al mármol desempeña un papel clave. Su veteado gráfico se repite en la cubierta de la chimenea, la mesita de noche y la composición de la mesa de centro, creando un sistema visual que une los distintos elementos.
La cocina ocupa un lugar especial en el proyecto, ya que es la interpretación más coherente de la idea de plasticidad suave. Los frentes redondeados, las formas curvas de los armarios superiores y la isla, así como las transiciones fluidas hacia las columnas, hacen que esta parte de la vivienda se convierta casi en una escultura arquitectónica. La cocina no es aquí un módulo separado, sino una continuación orgánica del conjunto.

Las superficies blancas minimalistas, los bordes redondeados, los elementos vintage cuidadosamente seleccionados y la composición precisa de cada objeto crean un interior contemporáneo, pero no frío. La arquitecta evita la literalidad y el exceso. En su lugar, propone una sutileza que funciona a través de las proporciones y las texturas. El interior que ha diseñado irradia tranquilidad y elegancia: es moderno, pero sin ostentación. Refinado, pero sin recargar.
Diseño: LyazzatBisembina
Fotos: MilaLototskaya
Leer también: Apartamento | Interiores | Kazajistán | Detalle | Recomendado | whiteMAD en Instagram




