El nuevo estudio de Mat Kubaj en el barrio de Żoliborz de Varsovia crea un lugar de carácter tranquilo, donde los materiales naturales y las formas frugales crean una atmósfera propicia para el trabajo creativo. El interior se creó para combinar arte, diseño y artesanía, y su composición se basa en estructuras nobles y colores tranquilos.
El estudio ocupa una casa adosada de los años veinte. Al cruzar el umbral, aparece una tela de más de seis metros pintada a mano con tinta japonesa. Su suavidad introduce una atmósfera de tranquilidad. El alto interior de casi tres metros de altura, con sus características inclinaciones, se llena de luz que se mueve por las superficies rugosas. El suelo de hormigón visto revela fragmentos de antiguas capas y detalles que dan testimonio de la historia del edificio. Los ladrillos y tejas conservados de los años 20 crean un registro de fases pasadas de la vida del edificio, que se convirtió en un elemento importante del concepto del diseñador.
Las paredes están revestidas de cinco tonos de gris aplicados por capas. La superficie lavada se asemeja a una composición pictórica y armoniza con el suelo de hormigón. Es el telón de fondo de objetos de fuerte carácter. En el estudio, un cuadro de Mat Kubaj ejecutado sobre lino crudo, que crea un sutil juego de gestos y texturas. En la zona central se colocó una lámpara de Murano de los años 80, obra de Lino Tagliapietra. Su luz difusa aporta suavidad al interior.

En la Colección de Objetos, aparece la escultura «MOLT» de Charles Squeeze colocada sobre una piedra oscura. Su forma circular evoca un orden rítmico y un estado de ánimo contemplativo. Entre el mobiliario también había un ánfora centenaria de la India, del estudio Thymka. Antiguamente se utilizaba para almacenar grano, pero ahora sirve como elemento decorativo y simbólico. A su lado, un enorme banco negro de una sola pieza de madera y accesorios cromados en forma de mesa y candelabros modulares STOFF Nagel.
El suelo de hormigón con protección epoxi ordena el conjunto y realza su expresión minimalista. La luz cálida de las lámparas realza las texturas y crea una atmósfera propicia a la concentración. Más adelante, hay un espacio oscuro diseñado para trabajar la pintura. Mat Kubaj utiliza allí tinta japonesa y trata esta parte del estudio como un lugar íntimo para la acción creativa, donde el gesto y la materia cocrean el cuadro.
El estudio de Żoliborz presenta el enfoque de Mat Kubaj basado en la simplicidad de los materiales y la observación cuidadosa de su estructura. El interior se convierte en un espacio en el que el artista puede trabajar concentrado, aprovechando el entorno tranquilo y reflexivo.
Proyecto: Mat Kubaj
Fotografías: Resource Studio
Las fotos se crearon en colaboración con la marca Omnires.
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