A finales de diciembre de 2025, ocurrió en Dinamarca algo que hace una década parecía impensable. El servicio postal estatal PostNord entregó su última carta, poniendo fin a la historia de una institución que había funcionado ininterrumpidamente desde 1624. Durante cuatro siglos, acompañó los cambios de régimen, de gobernantes y de tecnología, hasta que finalmente cedió el paso a la era digital. Dinamarca fue el primer país del mundo en renunciar por completo al servicio nacional universal de entrega de cartas.
La realidad digital se impone
La decisión de suspender el servicio no fue repentina ni simbólica. Desde principios del siglo XXI, el número de envíos tradicionales ha disminuido en Dinamarca en más de un 90 %. Los asuntos bancarios, médicos y administrativos se han trasladado al sistema MitID, que funciona como un documento de identidad digital. Mantener una amplia red de reparto para unos 110 millones de cartas al año, frente a los más de mil millones de las últimas décadas, simplemente dejó de ser rentable. Una señal de alarma adicional fue la pérdida financiera de 428 millones de coronas en un año.
Las desaparecidas buzones rojas de PostNord
El signo más visible de estos cambios han sido los buzones rojos, presentes durante años en las calles de las ciudades y pueblos daneses. Actualmente se están retirando unos 1500, pero no todos acabarán en la chatarra. Cuando PostNord puso a la venta mil buzones retirados, el interés superó las expectativas. A un precio de unas 2000 coronas cada uno, desaparecieron en pocas horas. Es una clara señal de que, aunque las cartas se envían con poca frecuencia, el sentimiento hacia los vestigios materiales de una forma en desaparición sigue siendo fuerte.

Las cartas en manos de empresas privadas
La correspondencia en papel no desaparece por completo, pero cambia de operador. A partir de 2026, el servicio de cartas correrá a cargo de la empresa de mensajería privada DAO, que prevé un volumen de 80 millones de envíos al año. Sin embargo, cambiará la forma de enviarlos. En lugar de buzones en las esquinas de las calles, habrá puntos en las tiendas y las tarifas se pagarán a través de aplicaciones o servicios web. Esta solución es más eficiente desde el punto de vista organizativo, pero supone un alejamiento del principio de que el Estado garantiza la entrega de cartas en cualquier dirección por el mismo precio.
¿Seguirá Europa el ejemplo de PostNord?
La decisión danesa ha despertado el interés de otros países. En el Reino Unido y Alemania, los operadores nacionales están reduciendo el número de días de entrega o subiendo los precios para intentar mantener la rentabilidad. El ejemplo de Dinamarca se considera a veces un indicio de la dirección que podría tomar la mayor parte de Europa si la tendencia a la digitalización continúa al ritmo actual.
Adiós a un ritual familiar
Para muchas personas, revisar el buzón, ver una postal de vacaciones o una carta escrita a mano son hoy recuerdos del pasado. El sonido de la notificación en el teléfono ha sustituido al golpe del cartero, y la comunicación se ha vuelto casi instantánea. La historia del servicio postal danés, cerrado tras 401 años de funcionamiento, tiene un toque melancólico y un final poético. El último envío fue entregado, sellado y simbólicamente archivado, poniendo fin a uno de los capítulos más largos de la historia de las instituciones públicas europeas.
Fuente: politico.eu, theguardian.com
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