En Bélgica se ha terminado la nueva estación de ferrocarril Gare de Mons. Su construcción llevó muchos años, pero la espera mereció la pena. El edificio se convirtió inmediatamente en uno de los más originales y distintivos de todo el país. La estructura de cristal diseñada por Santiago Calatrava, que se extiende sobre las vías, crea un espacio con una forma única, integra dos zonas de la ciudad y culmina un proceso de modernización de las infraestructuras locales que ha durado años.
Gare de Mons – arquitectura basada en la luz
La estación actual se abrió a los pasajeros en diciembre de 2024, y la gran inauguración se combinó con el festival Mons en Lumières a principios de 2025. El elemento más importante de todo el conjunto es el vestíbulo de 165 metros de longitud que recorre todas las vías. Organiza los espacios de servicio, comunicación y venta al por menor que conducen a los viajeros hacia los andenes y las dos partes principales de Mons. La estructura se basa en un ritmo regular de nervios de acero blanco. Esta manera de modelar la forma se asocia a otros proyectos de Calatrava, en los que el movimiento, la luz y los arcos dinámicos crean una arquitectura de espíritu escultórico. La estación funciona así como punto de transbordo y como paseo urbano que conecta la plaza Léopold con la plaza de Congresos y la urbanización Grands Prés.
Funciones y escala de la estación de Mons
La estación de Mons es un gran nudo de comunicaciones que reúne diferentes modos de transporte y servicios urbanos. El trazado incluye andenes cubiertos con longitudes adecuadas para trenes largos y una amplia zona de autobuses. La zona de servicios incluye numerosos comercios minoristas, y en las inmediaciones también se han ubicado espacios de oficinas para inquilinos comerciales. Se han previsto aparcamientos subterráneos a ambos lados de las vías para facilitar el acceso a los automovilistas y se ha creado una amplia zona para bicicletas. Todo ello se complementa con un amplio sistema de ascensores, rampas y guías para facilitar el desplazamiento de personas con distintas necesidades. Este trazado permite la circulación de unos 190 trenes diarios, con más de 57.000 usuarios a la semana. En 2025, la nueva Gare de Mons fue galardonada con el Prix Versailles.

El camino hacia la realización de la Gare de Mons
El comienzo de la historia de la estación de Mons se remonta a 2006. Por aquel entonces se convocó un concurso en el que resultó ganador el concepto de Calatrava basado en la visión de una estructura ligera de cristal que discurría sobre las vías. El proyecto prometía cambiar la imagen de la pequeña ciudad. Las obras de construcción comenzaron en 2013, tras la demolición de la estación anterior y la creación de instalaciones provisionales para los pasajeros. En los años siguientes, la inversión tropezó con problemas. La fecha de finalización prevista inicialmente para 2015 resultó poco realista, y la estación no pudo formar parte del programa de celebraciones de la Capital Europea de la Cultura. Entre 2016 y 2022, las obras se ralentizaron repetidamente. Surgieron dificultades tecnológicas y organizativas, y las disputas entre los contratistas y el inversor alargaron aún más el calendario. En 2022, el Tribunal de Cuentas llamó la atención sobre deficiencias en la supervisión financiera de la inversión.
Costes de construcción de la Gare de Mons
Las primeras estimaciones rondaban los 35-37 millones de euros e incluían la reconstrucción de la estación y la construcción de una pasarela. El alcance del proyecto se amplió gradualmente. La escala de la construcción cambió y las fases posteriores requirieron gastos adicionales. Sin embargo, las previsiones valoradas en 200-330 millones de euros no resultaron definitivas. Según documentos de la SNCB, el coste total de la inversión ascendió a unos 480 millones de euros. Esta cantidad es varias veces superior a las hipótesis iniciales y es la que aparece en los materiales oficiales de liquidación belgas.

Santiago Calatrava y su proyecto
Los habitantes de Mons han recibido la apertura de la estación con una sensación de alivio tras años de soluciones improvisadas. Aunque existen numerosos interrogantes sobre la cuantía de los gastos realizados y los futuros costes de explotación, la instalación en sí está siendo recibida positivamente. Las autoridades subrayan que la estación puede apoyar el ulterior desarrollo urbano de la ciudad. Es la segunda gran estación de Calatrava en Bélgica, después de Lieja Guillemins. Mons funciona hoy como ejemplo de arquitectura del transporte basada en la estructura, el ritmo y la luz. Este tipo de composición refuerza la idea de crear un nuevo eje urbano y un espacio accesible a los residentes de ambos lados de la ciudad.
La estación de Mons como icono
Tras muchos años de difícil construcción, la Gare de Mons ha empezado a cumplir su función de principal punto de transbordo de la región y de espacio integrador del tejido urbano. Su característica estructura de nervaduras blancas se ha convertido en parte de la identidad de Mons y en uno de los edificios públicos más notables creados en Bélgica en los últimos años.
Diseñado por Santiago Calatrava
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