Situada a 2087 m s.n.m., la Granatkapelle en Austria es uno de los ejemplos más extraordinarios de arquitectura sacra contemporánea en Europa. La capilla, que recuerda a una piedra de granate, fue diseñada por Mario Botta, un famoso arquitecto suizo que se inspiró en este mineral, vinculado desde hace siglos a la región austriaca de Zillertal.
Rodeada de picos alpinos, sobre las aguas cristalinas del lago Penken, se encuentra una construcción que, a primera vista, no se asemeja a un templo tradicional. La Granatkapelle, terminada en 2013, desde el principio fue concebida para ser algo más que un lugar de oración. Es una interpretación contemporánea de la relación entre la naturaleza, la geometría y la espiritualidad.
Arquitectura inspirada en una piedra preciosa
La idea de construir la capilla surgió en la familia Brindlinger, cuyos antepasados se dedicaban a la extracción de granates en el Tirol. El arquitecto diseñó el edificio con la forma de un dodecaedro romboédrico: un volumen compuesto por doce paredes idénticas. El efecto recuerda a una piedra preciosa pulida que emerge del paisaje alpino. La forma geométrica se revistió con acero Corten, cuya pátina característica armoniza con los colores de las rocas y las laderas montañosas.
Desde afuera, el edificio da la impresión de ser austero y casi inaccesible. Sin embargo, el interior es todo lo contrario a esa estética. Aquí predomina la madera de laricio, que le da al espacio un carácter cálido e íntimo.

Entre el cielo y la tierra
Como explicó Mario Botta en una entrevista para la revista Zillertal Magazin, el proyecto pretendía narrar el encuentro entre dos mundos: la racionalidad humana y la naturaleza indómita. Según él, una forma tan pura es una oportunidad para mostrar la conexión entre el cielo y la tierra.
El arquitecto también destacó el contraste de los materiales. El acero, duro y resistente a las inclemencias del clima, protege el delicado interior de madera. Como él mismo describió de manera gráfica, el edificio es como una «nuez»: con una cáscara dura y un interior blando.
La luz también desempeña un papel clave. La cúpula acristalada, ubicada en el punto más alto del edificio, deja entrar la luz natural, la cual cambia constantemente el carácter del interior a lo largo del día.
Arquitectura sacra del siglo XXI
Aunque la superficie de la capilla es pequeña, su impacto va mucho más allá de la función religiosa. La Granatkapelle se ha convertido en uno de los edificios arquitectónicos contemporáneos más reconocibles de esta parte de los Alpes.
En el proyecto de Botta, la naturaleza no es un mero telón de fondo para la arquitectura. Es precisamente ella quien se convierte en su co-creadora. El entorno alpino, los cambios en la luz y la naturaleza montañosa que rodea el templo hacen que una visita o incluso un simple paseo alrededor de la Granatkapelle sea una experiencia extraordinaria.
El interior de la capilla solo se puede visitar durante el verano.
texto y fotos: Tomasz Kobylański
Lee también: Arquitectura sacra | Austria | Minimalismo | Recomendados | whiteMAD en Instagram



