Desde 1997 se está llevando a cabo un proyecto muy interesante en los bosques de la Borgoña francesa. Allí se está construyendo un castillo de Guédelon a escala real, levantado exclusivamente con técnicas utilizadas en el siglo XIII. La estructura está creciendo en una antigua mina de arenisca y todo el proyecto es un experimento arqueológico único. Por cierto, también es un gran espectáculo educativo visitado por cientos de miles de personas cada año. La idea de la fortaleza nació tras el éxito de la reconstrucción del Château Saint Fargeau. Michel Guyot, junto con Marilyn Martin y un equipo de investigadores, diseñaron la estructura para construirla desde cero, piedra a piedra. Esto les permitió estudiar con detalle la artesanía y la realidad de las obras medievales.
El castillo de Guédelon, un emplazamiento y un proyecto ideales
La elección del emplazamiento en una antigua cantera no fue casual. Este emplazamiento ofrecía a los constructores un acceso constante a materias primas clave: arenisca, madera y agua. En ello se basó el arquitecto Jacques Moulin para diseñar una fortaleza con seis torres, un torreón y murallas de unos 150 metros de circunferencia. Desde el principio se previó que la construcción duraría unos 25 años. El plano del castillo Guédelon sigue las premisas de la arquitectura francesa de la primera mitad del siglo XIII y se basa en ejemplos de fortalezas reales encontrados en la región de Borgoña. Este planteamiento hace que cada elemento de la construcción sea comprensible en el contexto de la época y que las obras puedan analizarse desde una perspectiva histórica.
Los orígenes de las obras del castillo francés
Inicialmente, los cimientos y los primeros edificios auxiliares se construyeron sobre el terreno colado y nivelado. Los artesanos comenzaron a extraer y trabajar la piedra utilizando herramientas calcadas de las de la Edad Media. Ya en la temporada siguiente, se levantaron las primeras secciones de los muros. En la primera fase del proyecto, la prioridad fue recrear las instalaciones conocidas de las antiguas obras, por lo que también se crearon talleres y lugares de trabajo para los distintos grupos de artesanos. Este tipo de preparación permitió iniciar la producción de mortero, madera de construcción y herramientas con los parámetros correspondientes a los relatos históricos.

Desarrollo de la construcción «medieval
A medida que avanzaban las obras, se fueron construyendo otros elementos del castillo. El puente fijo que conectaba el castillo Guédelon con los alrededores de la fortaleza se terminó en 2002. Con el paso de los años, las dos torres recibieron escaleras y bóvedas, y más tarde se construyó un edificio residencial y se amplió la cercha del tejado. El equipo también fabricó artesanalmente equipos de transporte, incluido un torniquete accionado por una gran jaula de madera, y un molino de agua inspirado en hallazgos arqueológicos de la región francesa del Jura. En las temporadas siguientes, el trabajo se centró en integrar las distintas partes del castillo en un todo y preparar los interiores para obras posteriores. Todas las etapas se llevaron a cabo según un calendario que tenía en cuenta las limitaciones reales impuestas por el clima, la disponibilidad de materiales y el número de obreros.
El castillo de Guédelon y su fundador ficticio
Para ser lo más fieles posible a la historia, los creadores adoptaron la narración del caballero Guilbert Courtenay, que habría fundado e iniciado la construcción del castillo en el siglo XIII. La historia inventada sirve aquí de modelo arquitectónico y cultural para todo el establecimiento. El fundador ficticio determina también las funciones de las distintas estancias y cómo se organiza la vida en la fortaleza. De este modo, los artesanos crean el mobiliario de acuerdo con las realidades sociales de la época. La narración también influye en la elección de las decoraciones individuales y en las decisiones relativas a los estratos representativos del edificio, como la capilla, los aposentos o el gran salón.
Artesanía e investigación
Más de una docena de equipos de diversos artesanos, desde canteros a herreros y azulejeros, trabajan continuamente en la plaza. Todo el trabajo está coordinado por el maestro de obras Florian Renucci y consultado por un consejo de investigación formado por especialistas en arquitectura y arqueología medievales. Los artesanos trabajan siguiendo un ciclo estacional que les permite recrear el ritmo de las antiguas obras. Muchos adquieren experiencia sin práctica previa, aprendiendo las técnicas de trabajo mediante la observación directa y la práctica. Esta estructura organizada permite analizar la eficacia de los métodos tradicionales y documentarlos mediante estudios comparativos.

Los colores en la Edad Media
En el edificio residencial del castillo se están creando pinturas inspiradas en decoraciones de los siglos XII y XIII. Los pigmentos minerales utilizados reflejan los intensos colores de las antiguas residencias. Las decoraciones se colocan sólo donde tienen una función utilitaria. El proceso de creación de las pinturas documenta cada etapa del trabajo, desde la preparación del yeso hasta la aplicación de las sucesivas capas de pigmento. El proyecto también tiene en cuenta la comprobación de la durabilidad de los pigmentos y su resistencia a la intemperie. Como resultado, las decoraciones proporcionan un material excelente para el estudio de los frescos conservados en edificios históricos.
Château Guédelon – investigación y educación
El Guédelon es un laboratorio único para la arqueología experimental. Permite medir el tiempo y el esfuerzo empleados en las distintas etapas de la construcción y probar técnicas que no pueden reproducirse únicamente a partir de las fuentes. El proyecto también tiene una importante función educativa, ya que ofrece lecciones para escolares y talleres para visitantes. La colaboración entre artesanos y científicos da lugar a publicaciones y conferencias sobre la construcción y la ciencia de los materiales. También se realizan experimentos in situ, como el cultivo de plantas útiles y la producción de tintes. El conjunto forma un centro de investigación abierto que amplía constantemente el abanico de observaciones realizadas.
Importancia del yacimiento para la región
El castillo Guédelon se ha convertido rápidamente en una de las mayores atracciones de Borgoña. El número de visitantes ha pasado de 80.000 en el primer año de construcción a más de 300.000 al año. El proyecto ha generado numerosos puestos de trabajo y atraído la atención de los medios de comunicación internacionales. La inversión que acompaña al proyecto incluye también el desarrollo de infraestructuras turísticas y de restauración. Guédelon también ha contribuido a dar a conocer la región entre los turistas extranjeros. El creciente interés ha influido en la aparición de otras iniciativas de reconstrucción inspiradas en un modelo de trabajo similar.
Fuente: guedelon.fr
Leer también: Curiosidades | Historia | Francia | Detalle | Educación | whiteMAD en Instagram


















