El 15 de mayo de 2026, el Conservador Provincial de Monumentos de Baja Silesia inició oficialmente un procedimiento administrativo para la inscripción en el registro de monumentos móviles del mosaico cerámico que decora la fachada de la antigua Fábrica de Alfombras de Kowary. Esta es una decisión que puede determinar el futuro de uno de los elementos más reconocibles del arte decorativo de la posguerra en la Baja Silesia.
El mosaico se creó en 1978 en el taller de prototipos de la fábrica. Un equipo de diez personas, dirigido por Stanisława Lewkowicz, trabajó en él durante tres meses. La composición se armó con más de 169 mil baldosas de vidrio de 2×2 cm, producidas en la Fábrica de Porcelana de Wałbrzych. Se utilizaron 18 colores, lo que permitió obtener un efecto que recuerda a una alfombra de chenilla de tipo esmirna, un producto por el que la fábrica de Kowary fue famosa durante décadas. El conjunto mide 9 metros de largo y 8 metros de ancho, creando un elemento decorativo monumental en la fachada del edificio.
Sin embargo, durante años el mosaico no fue objeto de un mantenimiento sistemático. Comenzaron a desprenderse fragmentos y su estado —que ya en 2019 era preocupante— hoy es mucho peor. Andrzej Olszewski, del Museo de los Sentimientos que opera en la antigua fábrica, recoge y almacena los elementos que se lograron salvar. Fue precisamente la comunidad local la que durante muchos años pidió que se otorgara protección legal al mosaico. Su determinación se convirtió en uno de los impulsos clave para iniciar el procedimiento.
La inscripción en el registro de bienes muebles históricos significa para esta obra el más alto nivel de protección. Permite controlar su estado de conservación y, en situaciones excepcionales, da la base para desmontar y trasladar el mosaico de manera segura, si dejarlo en la fachada pusiera en riesgo la integridad del edificio. Es una herramienta que puede ser decisiva para salvar la «alfombra de vidrio», uno de los vestigios más característicos de la historia industrial de Kowary.

La historia de la fábrica se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando un grupo de habitantes viajó a Esmirna, en Turquía, para aprender las técnicas de fabricación de alfombras. Inicialmente, estas se elaboraban atando nudos en telares de madera. Las primeras décadas del siglo XX trajeron un desarrollo dinámico, cuando los nuevos equipos permitieron tejer alfombras utilizando 64 colores de lana. En los años 30, los productos de Kowary llegaban a Europa Occidental, Escandinavia y las dos Américas. Tras un período de nacionalización, la fábrica fue privatizada en la década de los 90 y finalmente cerró en 2009.
El mosaico, aunque se creó en el período de declive de la fábrica, es uno de los testimonios materiales más valiosos de su historia. Combina la tradición artesanal local con la estética de las decoraciones cerámicas monumentales, característica de los años 70. Su valor artístico, histórico y científico es indiscutible, y su pérdida, irreversible.
La decisión del conservador es un paso importante hacia la protección del patrimonio industrial de la región. También es una prueba de que la movilización social puede influir realmente en el destino de los testimonios materiales del pasado. En el caso de Kowary, la voz de los habitantes resultó ser la fuerza que devolvió al mosaico la oportunidad de un futuro.
fuente: Conservador Provincial de Monumentos de Baja Silesia
fotos: Museo de los Sentimientos (muzeumsentymentow.pl,facebook.com/MuzeumSentymentow)
Lea también:Curiosidades|Mosaico|Cerámica|Monumento|Restauración|whiteMAD en Instagram




