En las colinas de Nueva Zelanda se encuentra, desde hace más de 30 años, la escultura «Horizons». La obra, creada por Neil Dawson, parece un dibujo gigante que representa una lámina de metal que el viento acaba de levantar. Realizada en 1994, la obra sorprende por su escala, pero aún más por la ilusión de ligereza y sus efectos ópticos.
«Horizons»: una chapa gigante sobre las colinas
La escultura se encuentra en Gibbs Farm. Se trata de un enorme parque de arte situado a unos 47 km al norte de Auckland. La obra mide unos 15 m de altura, 10 m de ancho y hasta 36 m de largo. Está hecha de acero soldado y pintado, pero su peso es casi imperceptible para el espectador. El motivo característico de «Horizons» son los pliegues rítmicos que recuerdan a la chapa ondulada utilizada en las granjas neozelandesas. El artista recurrió conscientemente a un elemento común del paisaje local y lo amplió hasta alcanzar unas dimensiones absurdas.
Neil Dawson y el arte de la óptica
Nacido en 1948 en Christchurch, Neil Dawson se ha fascinado desde el inicio de su carrera por la percepción y la ilusión del espacio. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Canterbury y posteriormente desarrolló su técnica en Melbourne. Su obra incluye trabajos repartidos por todo el mundo, entre ellos «Globe» en el Centro Pompidou, «Ferns» en Wellington o «Chalice» en Christchurch. La obra de Dawson a menudo se balancea entre el dibujo y la escultura. El artista utiliza finas líneas de acero, formas caladas y trucos ópticos, gracias a los cuales los materiales pesados parecen casi ingrávidos. En el caso de «Horizons», este efecto alcanza una fuerza especial.

El paisaje como coautor de la obra
La ubicación fue de gran importancia para Dawson. Gibbs Farm es famosa por sus espacios abiertos, sus fuertes vientos y sus colinas verdes que recuerdan a las olas del mar. La escultura se colocó en una elevada colina y es una de las pocas obras visibles incluso desde la vía pública. Es precisamente esta relación indisoluble con el entorno lo que hace que «Horizons» resulte tan evocadora. Con viento fuerte, la obra parece que va a salir volando en cualquier momento. Dawson ha capturado en acero un breve instante de movimiento, una fracción de segundo en la que un objeto ligero es levantado por una ráfaga de viento.
«Horizons» es un ícono del arte neozelandés
Desde su finalización en 1994, «Horizons» se ha convertido en el símbolo principal de Gibbs Farm y en una de las obras de arte contemporáneo más fotografiadas de Nueva Zelanda. Atrae al público sobre todo por la simplicidad de la idea, combinada con una escala enorme y una ilusión perfectamente elaborada. Al fin y al cabo, no es muy común ver un dibujo en el cielo.
Fuente: gibbsfarm.org.nz, elephant.art
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