Este departamento en Zabrze demuestra que 58 m² pueden convertirse en un espacio lleno de audacia, emoción y soluciones funcionales. El diseño del departamento, inspirado en los colores del mundo de Pedro Almodóvar y en los colores favoritos de la dueña, demuestra que mantener la distribución existente no tiene por qué significar conservadurismo. Al contrario: aquí el color se convirtió en una herramienta de cambio, y el presupuesto limitado no impidió crear un interior con un carácter distintivo.
Ola y Jarek, los propietarios del departamento, sabían desde el principio que no querían una revolución en la distribución funcional. Sin embargo, les importaba tener más comodidad, energía y un espacio que simplemente les diera alegría. Las diseñadoras de ER DESIGN —Ewa Warot y Anna Rogowska— tomaron estas expectativas como punto de partida para crear una decoración en la que el color no es un complemento, sino el protagonista absoluto.
Un salón lleno de emociones
Los colores más intensos aparecen desde la entrada: el naranja y el azul guían la mirada hacia el interior del departamento, apareciendo en las paredes, el techo, los muebles empotrados y los accesorios. En la sala, las diseñadoras tuvieron que lidiar con los elementos existentes: un sofá burdeos, un sillón azul marino, el piso de madera y parte de la iluminación. En lugar de ocultarlos, decidieron resaltarlos.
En toda la pared detrás del sofá y alrededor de la ventana y el televisor se creó un amplio mueble empotrado en un tono de naranja ligeramente apagado. Esta solución no solo ordena el espacio y añade espacio de almacenamiento, sino que también crea una zona agradable para leer. El color se ha convertido aquí en una herramienta para ordenar las funciones: cada una de ellas se ha destacado visualmente.
El comedor se mantuvo más neutral. La mesa y las sillas de madera hacen juego con el piso, y el color aparece solo en los accesorios, lo que hace que el espacio sea un enlace tranquilo entre la sala de estar intensa y la cocina.
Inspiraciones cinematográficas
En la cocina, las diseñadoras optaron por una mayor serenidad. En el hueco se colocaron muebles de color gris claro, y el acento cromático fue sustituido por un mosaico en blanco y negro. Este último es un guiño a los motivos característicos de las películas de Almodóvar. Gracias a ello, la cocina se ha convertido en un respiro visual, sin perder por ello su carácter.

El dormitorio debía ser para los propietarios un lugar lleno de color que los llenara de energía cada mañana. Aquí se utilizaron tonos apagados de burdeos y azul, que rodean el espacio de la cama, pasando de la pared al techo. Los motivos geométricos aportan dinamismo, y los amplios muebles empotrados alrededor de la cama y en la entrada ofrecen una impresionante cantidad de espacio de almacenamiento. A ambos lados del cabecero se han ocultado estantes para libros, un detalle que combina funcionalidad y fomenta la lectura.
Un baño para relajarse
Tras los colores intensos de la zona de estar, el baño aporta tranquilidad. El azul marino y el gris crean un espacio tranquilo y armonioso que equilibra la energía de las demás habitaciones. Gracias a ello, todo el departamento gana en coherencia: el color actúa aquí como un guía emocional, conduciendo de la expresión a la serenidad.
El proyecto de ER DESIGN demuestra que incluso un departamento pequeño puede convertirse en un símbolo de valentía y alegría. El color construye las emociones, el carácter y la identidad de este interior. Para los propietarios, se ha convertido en una forma de obtener su dosis diaria de energía positiva.
diseño: ER DESIGN
equipo: Ewa Warot, Anna Rogowska
fotografías: Marcin Grabowiecki
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