Los propietarios de un piso en un edificio de 1936 decidieron darle una nueva vida. A pesar de su antigüedad, el edificio todavía tiene mucho que ofrecer, lo que aprovecharon los arquitectos del estudio Prym Studio para dotar al espacio de una nueva calidad.Apostaron por una transformación bien pensada de la distribución existente, centrándose en la creación de una zona de estar abierta. Este es solo uno de los cambios.
El salón, la cocina y el comedor se han unido en un solo espacio, respondiendo a las necesidades actuales de los residentes. A pesar de su superficie limitada, el espacio mantiene una clara división de funciones y da una sensación de libertad que rara vez se asocia con los apartamentos compactos.
El poder del color
La paleta de colores se ha seleccionado con cuidado. ¡Aquí no hay lugar para el aburrimiento! Predominan los tonos beige cálidos, los verdes apagados y los grises neutros, que crean un fondo tranquilo para los acentos más llamativos. El terracota, el cobalto y el cobre aparecen en los detalles —una estantería baja roja, una mesita de café azul o pequeños tiradores—, lo que le da carácter al interior sin resultar abrumador. Es un ejemplo de moderación que beneficia al conjunto: los accesorios llaman la atención, pero no dominan.
La cocina se distingue por sus frentes mates y sobrios, lo que la convierte en un tranquilo fondo para el resto de la zona de estar. Las baldosas verticales y la encimera de estructura sutil reaccionan a la luz natural, introduciendo una delicada variabilidad y profundidad.
Materiales y ambiente
El interior se basa en una combinación consciente de texturas. El suelo de madera en espiga aporta elegancia al espacio y, al mismo tiempo, lo calienta visualmente. Las mallas de las sillas, los tejidos suaves y el cristal crean una composición multicapa que hace que la vivienda sea acogedora y confortable.

Las formas orgánicas desempeñan aquí un papel fundamental. La mesa redondeada, las lámparas de formas curvas, el espejo ondulado y las suaves esquinas de los muebles suavizan la geometría del interior. Gracias a ello, el conjunto gana en ligereza y naturalidad, y el espacio se vuelve más acogedor.
Los detalles pertenecen a los residentes
El proyecto no estaría completo sin elementos que aportan un carácter personal. Las plantas y los accesorios cuidadosamente seleccionados que pertenecen a los propietarios dan al apartamento un carácter individual. No se trata de decoraciones aleatorias, sino que cada una de ellas se ha introducido con la intención de resaltar la vida cotidiana, no de escenificarla. El resultado es un apartamentocontemporáneo , cómodo y refinado.
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Sobre el estudio:
Julita Golik y Jakub Bortko forman un dúo de arquitectos que combina diferentes competencias en una práctica de diseño coherente y madura. Se especializan en el diseño de interiores y de productos, llevando a cabo proyectos desde las primeras consultas, pasando por el diseño completo y la supervisión, hasta la decoración final. En el centro de su trabajo siempre se encuentra el ser humano: sus necesidades, sus hábitos cotidianos y su forma de funcionar. Tratan cada proyecto como una tarea individual cuyo objetivo es crear un espacio adaptado al usuario y a su vida. Su enfoque combina sensibilidad, funcionalidad y atención al detalle, lo que da como resultado interiores auténticos, bien pensados y hechos a medida.
proyecto: PrymStudio
fotos: Łukasz Nowosadzki / Archilens
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