La transformación de un departamento de los años 80. Conservaron muchos elementos antiguos

Se encuentra en uno de los edificios de la cooperativa de maestros, en el límite entre los barrios de Bielany y Żoliborz, en Varsovia.Un tercer piso sin ascensor suele evocar una serie de estereotipos: un espacio reducido, un pasillo oscuro, un interior que exige más concesiones de las que ofrece. Aquí, sin embargo, es diferente. Estos son los resultados de la transformación de un departamento de 35 m².

Este departamento ha acompañado a la familia de la dueña desde los años 90 y, durante décadas, ha sido testigo de las distintas etapas de la vida. Cuando surgió la necesidad de un cambio, la decisión de llevar a cabo una modernización profunda resultó ser una forma de romper simbólicamente con el pasado, sin desprenderse de lo que tiene valor. Se invitó a colaborar a Zuza Morawska, del estudio Metraż Studio, quien trató el espacio existente con respeto por la historia.

El interior fue diseñado originalmente por una arquitecta que vivió aquí en los años 80. Fue ella quien introdujo los muebles de pino, el parqué, la piedra natural y los detalles característicos: rellenos de ratán, redondeos, acristalamientos y tiradores de latón. La calidad de los materiales y la coherencia del concepto original hicieron que muchos elementos resistieran el paso del tiempo. Zuza Morawska decidió conservarlos, pero al mismo tiempo darles un contexto contemporáneo.

El cambio más importante fue la apertura de la cocina, lo que permitió que la luz fluyera libremente por todo el departamento. La diseñadora también introdujo toques de negro, que ordenan la composición y le añaden expresividad. Las funciones de cada zona se adaptaron a las necesidades actuales de la propietaria, pero sin interferir en lo que definía el carácter del interior.

Zuza Morawska – Metraż Studio

El concepto de modernización se basó en aprovechar al máximo los materiales existentes. En lugar de reemplazar, se restauró. El parqué se sometió a una revitalización, el piso de mármol de la cocina y el baño recuperó su brillo original, y el escritorio original de la primera dueña se reubicó. La repisa de mármol debajo del espejo se creó a partir de un fragmento de piedra recuperado, y los armarios se renovaron, dándoles un carácter coherente con el conjunto. Gracias a ello, el departamento no solo conservó su identidad, sino que también ganó una nueva calidad.

Los cuadros de Edyta Złomaniec se convirtieron en un elemento importante de la composición. Sus colores intensos y formas decididas contrastan con la paleta tranquila del interior. Actúan como acentos que ordenan el espacio y resaltan su luz, sin dominarla.

Hoy en día, el departamento combina capas que se han ido formando a lo largo de varias décadas. La madera, que sigue trabajando, el mármol con marcas visibles de uso, los alféizares macizos, las estanterías de pino y las intervenciones contemporáneas de la diseñadora crean un todo coherente.

diseño: Metraż

fotos: Martyna Rudnicka

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