Lo construyeron cerca del bosque. Una casa en Varsovia

En un terreno boscoso del barrio de Wawer, en Varsovia, se construyó una casa que aprovecha de manera excepcional la naturaleza que la rodea. El proyecto, obra de Anna Pydo y Justyna Szadkowska del estudio Tatemono, se ha diseñado en torno a la idea de una coexistencia armoniosa con el paisaje, tanto a través de la forma del edificio como de la selección de materiales y el diseño de los interiores.

La planta de la casa se basó en una forma de cruz, lo que permitió adaptar con precisión el volumen a la disposición existente de los árboles. Los materiales naturales —cerámica, madera y piedra polaca— crean una paleta de colores sobrios que armoniza con el entorno y no requiere mantenimiento adicional. La textura de la fachada evoca la corteza de los árboles, lo que hace que el edificio dé la impresión de integrarse orgánicamente en el espacio forestal.

Arquitectura subordinada a la luz y la energía

Hacia el norte, la casa se acerca al límite del terreno, y allí se redujo el número de ventanas por razones de eficiencia energética. En la dirección opuesta, se abre ampliamente hacia el bosque: los grandes ventanales en la zona de estar difuminan la frontera entre el interior y la naturaleza. Algunas ventanas tienen la altura de dos pisos, lo que permite que la luz filtrada por las copas de los árboles llegue hasta lo más profundo del interior y cree una atmósfera cambiante y suave. La vista al bosque se convierte aquí en un elemento de pleno derecho de la arquitectura.

Distribución funcional

En el centro de la casa se diseñó una escalera de un solo tramo que, al minimizar los desplazamientos, conecta la zona de estar en la planta baja con la zona privada en el piso superior. La distribución de los espacios se ha diseñado siguiendo el principio del uso óptimo del espacio: cada uno de ellos tiene una función claramente definida y aprovecha la luz natural de acuerdo con las orientaciones de la casa.

Un interior arraigado en la naturaleza

La cocina y los muebles empotrados se han acabado con chapa de roble, lo que aporta calidez y una noble sencillez al interior. Las encimeras de piedra y el piso de mármol polaco —morawica— resaltan el carácter auténtico y natural de la casa. Parte del mobiliario es de segunda mano, mientras que los demás elementos fueron fabricados por productores polacos, lo que refuerza la dimensión local y responsable del proyecto.

El espacio creado es cómodo, armonioso y propicia el contacto diario con la naturaleza. La casa no se impone sobre el entorno boscoso, sino que se funde con él, permitiendo que la luz, el verdor y las texturas de los materiales contribuyan a crear la atmósfera del lugar. Es una arquitectura que madura junto con el paisaje y mantiene un diálogo constante con él.

proyecto: Tatemono – Anna Pydo,Justyna Szadkowska

fotografías: Maria Miklaszewska

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