El Premio Pritzker de Arquitectura 2026 ha recaído en Smiljan Radić, uno de los creadores más coherentes y, al mismo tiempo, menos previsibles de la arquitectura contemporánea. La concesión del galardón arquitectónico más importante del mundo confirma la relevancia de la obra de este arquitecto de 60 años. Hemos recopilado sus obras más destacadas.
Smiljan Radić Clarke lleva más de treinta años dirigiendo su estudio en Santiago de Chile. El jurado destacó que sus obras suelen dar la impresión de ser frágiles, provisionales o deliberadamente inconclusas, y que, al mismo tiempo, crean espacios que transmiten una sensación de seguridad y apertura. En la justificación se afirma que sus proyectos son «optimistas y llenos de una alegría silenciosa», y que «crean experiencias espaciales que, al mismo tiempo, sorprenden y parecen totalmente naturales».
El arquitecto lleva años declarando su apego a los materiales sencillos y a la reducción de la forma. «Despojando a la arquitectura de lo superfluo y reduciéndola a lo esencial» —esta es una de sus frases más citadas, que refleja bien su filosofía de trabajo. En sus declaraciones tras el anuncio del premio, Radić destacó que su equipo se esfuerza por diseñar «estructuras que permanezcan bajo el sol durante siglos, esperando nuestra visita», así como por crear espacios que inviten a detenerse y a reflexionar de nuevo sobre el entorno.
Principales proyectos
Entre los proyectos que le han valido el reconocimiento internacional, ocupa un lugar especial el Serpentine Pavilion de 2014. Esta forma semitransparente de fibra de vidrio, apoyada sobre enormes piedras, se convirtió en uno de los pabellones más comentados en la historia de este evento cíclico londinense. La estructura filtra la luz en lugar de exponerla directamente, y su envolvente abierta permite mantener el contacto con el entorno.

Por su parte, en Chile, entre los proyectos más destacados se encuentran el Teatro Regional del Biobío en Concepción y el Restaurante Mestizo en el Parque Bicentenario de Santiago. El primero es un volumen semitransparente diseñado con precisión que, gracias a su forma sobria, favorece la acústica y crea una atmósfera de concentración. El segundo destaca por su techo construido con piedras extraídas de una cantera cercana, lo que permitió integrar el edificio en el contexto local.
Smiljan Radić recurre con frecuencia a técnicas de collage arquitectónico y combina elementos de diferente escala y carácter. Un ejemplo es el NAVE Performing Arts Center, donde, en un edificio neoclásico en ruinas, instaló un escenario teatral negro cubierto por una estructura que recuerda a una tienda de campaña. Este enfoque le permite explorar los límites entre la construcción y el paisaje, así como entre lo permanente y lo susceptible al cambio.


Trayectoria profesional
Nacido en 1965 en Santiago, el arquitecto estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile y posteriormente en Venecia, donde profundizó en la historia y la estética de la arquitectura. Fundó su propio estudio en 1995 y, en 2017, creó la Fragile Architecture Foundation, una plataforma dedicada a documentar y desarrollar su concepto de «arquitectura frágil». Esta idea parte de la base de que la vulnerabilidad, la imperfección y la incertidumbre pueden convertirse en valores de diseño, en lugar de problemas que hay que eliminar.
La elección del arquitecto chileno puede interpretarse como un reconocimiento a una obra que evita las declaraciones monumentales y apuesta por la atención al lugar, al material y al usuario. También es una señal de que la arquitectura contemporánea busca cada vez más el valor en la modestia y en la limitación consciente de los medios.
fuente: The Pritzker ArchitecturePrize
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