Este departamento de apenas 26 m² en Wrocław es un proyecto que exigió una disciplina espacial excepcional. Los arquitectos del estudio Kohlrabi —Amelia Symonowicz y Filip Symonowicz— crearon un interior moderno, evocador y, al mismo tiempo, acogedor, a pesar de la superficie muy limitada.
El departamento tipo estudio alberga todas las funciones que necesita la dueña: un pequeño dormitorio con espacio para un escritorio y un sillón, una cocina americana y un baño sorprendentemente amplio. Fueron precisamente las proporciones de las habitaciones las que se convirtieron en el punto de partida del proyecto, que no solo tenía como objetivo organizar el espacio, sino también dotarlo de un carácter que se adaptara a las necesidades cotidianas de la usuaria.
Espacio reducido, organización bien pensada
En el departamento se ha aprovechado bien cada centímetro. El dormitorio cumple al mismo tiempo la función de zona de trabajo, por lo que los arquitectos se aseguraron de crear una división clara sin introducir elementos innecesarios. La cocina americana se diseñó para que se mantuviera visualmente ligera y, al mismo tiempo, ofreciera plena funcionalidad. La mayor sorpresa es el baño —proporcionalmente grande para ser de 26 m²— que permitió distribuir cómodamente todos los elementos y crear un espacio propicio para los rituales diarios de cuidado personal.
El objetivo del proyecto era combinar la modernidad con un ambiente cálido y hogareño. Los arquitectos combinaron las superficies duras y austeras del terrazo, el metal y la piedra con telas suaves, una alfombra mullida y cojines decorativos. Este contraste le da profundidad al interior y hace que, a pesar de su tamaño reducido, el departamento no se sienta frío. Los materiales con texturas marcadas se han equilibrado con elementos que aportan comodidad visual y una sutil calidez.

Un espacio coherente
En una distribución tan compacta, la coherencia en el uso de los materiales fue particularmente importante. La repetición de colores y acabados permitió crear un interior armonioso, sin elementos aleatorios. Cada elemento —desde la selección de telas hasta los detalles del baño— se ha subordinado a la idea de la coherencia, gracias a lo cual el departamento no da la impresión de estar sobrecargado. Este es un ejemplo de proyecto en el que la superficie limitada no constituye una barrera, sino que se convierte en un impulso para tomar decisiones conscientes y precisas.
diseño: Kohlrabi, Amelia Symonowicz y Filip Symonowicz
fotografías: Stanisław Zajączkowski
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