La pequeña localidad de Svencelė, situada en la costa occidental de Lituania, cerca de Klaipeda, ha experimentado una transformación espectacular en los últimos doce o trece años. El antiguo asentamiento costero se ha convertido en un extenso sistema de canales, puertos y viviendas. Hoy en día, Svencelė sigue creciendo, recordando en su aspecto a los barrios flotantes holandeses.
Historia de Svencelė
Svencelė fue durante mucho tiempo un asentamiento desconocido, situado en algún lugar de la orilla oriental de la bahía de Curlandia. En su territorio operaba una gran granja de patos, que cesó su actividad tras la recuperación de la independencia de Lituania a principios de los años 90. Con el tiempo, este lugar abandonado atrajo a los amantes del kitesurf. Su pintoresca ubicación entre las dunas, así como las condiciones específicas del viento, hicieron que Svencelė ganara rápidamente renombre entre los deportistas. Durante casi dos décadas, el paisaje de la costa estuvo formado principalmente por autocaravanas, tiendas de campaña e infraestructuras temporales. A principios de la década de 2010, sin embargo, se produjo un gran cambio que revolucionaría para siempre esta parte de Lituania. En aquel momento, el empresario Dainius Šatkus, junto con el estudio Do Architects, inició las primeras medidas para ordenar la costa. Los contenedores de transporte modificados se transformaron en bares, tiendas, escuelas de kitesurf y pequeños hostales. De este modo, en muy poco tiempo, Svencelė comenzó a funcionar como una marca turística reconocida.
El nacimiento de un asentamiento sobre el agua
La primera etapa de desarrollo se centró en los deportes, pero con el tiempo, en Do Architects comenzó a gestarse un concepto más amplio para la nueva Svencelė. Hacia 2020 se inició la construcción visionaria de un sistema de canales, islas artificiales y hileras de casas erigidas junto al agua y dotadas de sus propios y diminutos embarcaderos. Fragmentos de la urbanización en construcción comenzaron a cambiar gradualmente la escala y la imagen de toda la localidad. Con la ampliación de la infraestructura aparecieron nuevos usuarios. A los kitesurfistas se unieron navegantes, amantes de la naturaleza y personas que buscaban un lugar tranquilo para vivir en estrecho contacto con la naturaleza. El desarrollo abarcó también grandes extensiones de terreno en los alrededores. En los últimos años, las zonas de Svencelė atraen a numerosos inversores, y a lo largo de los nuevos canales se construyen nuevas viviendas vacacionales y de uso permanente.

El paisaje acuático de Svencelė, arraigado en la historia
Como destaca la urbanista lituana Andrė Baldišiūtė, la vida junto al agua tiene una larga tradición en la región de Klaipėda. La gente ha gestionado aquí las zonas inundables desde hace más de 400 años, haciendo frente a condiciones difíciles y exigentes. Se construyeron diques, se crearon pólderes y se excavaron canales que permitían controlar el nivel del agua y aprovechar las tierras agrícolas. La Svencelė contemporánea se inspira en esas experiencias, dándoles una nueva función. Hoy en día, los canales cumplen una función recreativa y sirven de espacio para la construcción de viviendas. Antiguamente, los habitantes de la región se valían de los conocimientos de los ingenieros neerlandeses especializados en la ordenación de terrenos pantanosos. En la actualidad, esas inspiraciones neerlandesas resurgen en el debate sobre la gestión del agua y el mantenimiento de los terrenos recuperados de la laguna.
Planes futuros para la Venecia lituana
La presencia del agua marca el rumbo del futuro desarrollo de la localidad. Svencelė, con su propio puerto y una red de canales en expansión, marca cada vez con mayor claridad su presencia en el sistema de turismo acuático de la bahía de Curlandia. Las rutas náuticas parten desde aquí hacia Klaipėda, Neringa, la isla de Rusnė o el cabo de Ventė. Las autoridades regionales están preparando actualmente un plan más amplio para el desarrollo de esta zona. El documento tiene por objeto ordenar la futura urbanización y las infraestructuras, así como indicar los emplazamientos para los próximos tramos de canales, con el fin de evitar el caos. También se está considerando la ampliación del histórico Canal del Rey Guillermo. Cada nuevo tramo de la red acuática transforma gradualmente la antigua aldea costera en un extenso asentamiento integrado en el pintoresco paisaje de la bahía de Curlandia.
Fuente:DoArchitects
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