En Varsovia se construyó el complejo de diez viviendas unifamiliares Borków 58, diseñado por el estudio RMK.A. Este conjunto íntimo, basado en viviendas gemelas asimétricas, se distingue por su estructura urbanística bien pensada y su enfoque contemporáneo de la forma. El proyecto tenía como objetivo crear una arquitectura con una articulación espacial expresiva que, al mismo tiempo, mejorara la comodidad del uso cotidiano.
Una disposición subordinada al espacio
Las viviendas se distribuyeron a lo largo de una vía de comunicación central, alternándose a la izquierda y a la derecha. Esta disposición permitió crear un conjunto armonioso, en el que cada edificio se complementa con los demás. La última de las casas se giró con respecto a las demás para cerrar el eje visual y establecer un vínculo con el contexto urbanístico existente. Las salidas de algunas de las viviendas se diseñaron en las fachadas laterales, lo que, junto con el desplazamiento de los edificios opuestos, abrió las esquinas y le dio ligereza al espacio.
Ocio para los residentes
Uno de los retos del proyecto fue la imposibilidad de atravesar el complejo de manera directa, debido a la estructura de propiedad del terreno. Los arquitectos resolvieron este problema diseñando un espacio para dar la vuelta al final de la vía interna. En la esquina del terreno se creó una zona recreativa común, accesible para todos los residentes del complejo. Los elementos de infraestructura —estacionamientos, contenedores de basura o cajas de conexión— se ubicaron entre los edificios, lo que permitió que las fachadas frontales permanecieran libres de elementos técnicos.

Forma contemporánea
Las casas se orientaron con las fachadas a dos aguas hacia la vía de acceso, creando un carácter coherente en todo el complejo. Los techos inclinados, resultantes de las disposiciones del plan de desarrollo, se rompen con nichos tridimensionales que garantizan la privacidad de los residentes. Elementos espaciales similares aparecen en las terrazas de la planta baja, creando una extensión natural de la zona de estar. Los marcos de las ventanas resaltan la profundidad de las fachadas, y la forma asimétrica de los volúmenes les da un aspecto contemporáneo y geométrico.
Cada una de las mitades de la casa gemela cuenta con una distribución diferente de los espacios, fachadas diseñadas individualmente y huecos característicos. El programa funcional incluye una amplia sala de estar, un vestíbulo conectado con el garaje y las áreas de servicio del edificio: un baño, una despensa y un nicho para equipos técnicos. Gracias a ello, los interiores no solo serán cómodos, sino que también estarán preparados para satisfacer las necesidades cotidianas de los residentes.
proyecto: RMK.A
equipo: Roderyk Milik, Paweł Lis, Monika Kubacka, Ina Charniauskaya
fotografías: Nate Cook
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