El mal estado del techo de uno de los edificios de Madrid amenazaba con provocar un colapso estructural. Ante esta situación, el arquitecto Emiliano Domingo, del estudio Bardo, desarrolló un concepto especial que, al mismo tiempo, reforzó el antiguo edificio y permitió ganar espacio adicional. ¡El resultado es impresionante! En el ático se creó un departamento de 48 metros con entrepiso, llamado Casa Cometa (literalmente, «Casa Cometa»).
Departamento con entrepiso en el ático
El mayor desafío para el arquitecto fue diseñar el nuevo techo. Debía ser extremadamente ligero para no sobrecargar demasiado los muros históricos y, al mismo tiempo, lo suficientemente resistente como para asumir la función de elemento portante. Emiliano Domingo, en colaboración con el ingeniero civil Manuel Ocaña, desarrolló un complejo sistema de tubos de acero con numerosos puntos de fijación distribuidos por toda la superficie. Esta disposición de los soportes permitió distribuir las fuerzas de manera uniforme, aumentar la rigidez del techo y evitar puntos de carga excesiva. De esta manera, el departamento se enriqueció con un nuevo entrepiso de 15 metros sin comprometer la seguridad de toda la estructura.
Inspiración en una cometa y el juego de colores
La forma ligera del nuevo techo le recordó al arquitecto una cometa flotando en el viento. Esta idea bastante abstracta dio lugar más tarde al nombre de todo el proyecto: Casa Cometa. En un interior bautizado como «cometa», no podían faltar numerosas referencias al cielo. Así, en el entrepiso aparecieron tonos claros de azul y colores crema, que crean una atmósfera como la de un viaje entre las nubes. En esta parte del departamento se colocó un sillón de Zara Home, una mesita Shuffle y una lámpara Setago de la marca &tradition, creando un espacio destinado al descanso. Lo complementan las esculturas de Iría Martínez.

Un departamento con espejos, bloques de vidrio y acero
La planta baja del departamento se decoró con tonos azules más oscuros, madera y terracota. Esta combinación de colores y materiales hace que, visualmente, parezca más estable y «terrenal» que el altillo celestial. En esta zona se han incorporado espejos, bloques de vidrio y elementos de acero que reflejan la luz, lo que potencia aún más la sensación de amplitud, ya de por sí impresionante. En el comedor se colocó una mesa CP20 de la marca HAY con sillas ANT4 de &tradition y un jarrón diseñado por Alvar Aalto. Por su parte, la sala de estar se ha equipado con mesitas Around y Soft Side de la marca Muuto, un taburete EMMA de Momocca y un sofá Sklum. Junto a las escaleras se ha colocado una lámpara antigua y más esculturas de Iría Martínez. En el dormitorio, por su parte, los taburetes Bit Stool de Normann Copenhagen hacen las veces de mesitas de noche, acompañados por la lámpara Fellow de Fredericia.
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sobre el estudio
Detrás del proyecto se encuentra el estudio madrileño Bardo, fundado en 2021 por el arquitecto Emiliano Domingo, egresado de la Universidad Politécnica de Madrid. El estudio se dedica a la arquitectura, el diseño de interiores y el diseño de muebles, utilizando la geometría como herramienta fundamental de creación. Domingo concede gran importancia al perfeccionamiento de los detalles y a la supervisión rigurosa de los trabajos, lo que le permite participar activamente en la realización de sus conceptos.
proyecto: Bardo (Emiliano Domingo)
colaboración: Morgan Przeraski, Raquel Calvo
ubicación: Tetuán, Madrid
fotografías: Germán Sáiz
proyecto estructural: Bardo Manuel Ocaña
estilismo de interiores: Uri Serra Pelayo
superficie: 48 m² en planta baja 15 m² en entrepiso
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