Este departamento ubicado en Almaty redefine el concepto de refugio urbano. En 66 m², la diseñadora Victoria Gorishnyak creó un espacio destinado no tanto a la vida cotidiana como a la relajación consciente. La dueña —una psicóloga que vive a diario en la casa familiar a las afueras de la ciudad— necesitaba un lugar donde pudiera detenerse un momento, leer, trabajar creativamente y recargar energías en medio de la metrópolis contemporánea. Así surgió un departamento privado con el carácter de un refugio urbano íntimo, que combina la elegancia con una sutil intimidad.
La base del proyecto es una estética contemporáneo-clásica, basada en proporciones, paneles decorativos en las paredes y detalles arquitectónicos equilibrados. Son precisamente estos elementos los que crean un fondo tranquilo y armonioso para las actividades cotidianas, al tiempo que le dan al interior un estilo atemporal. A pesar de su superficie compacta, el departamento se mantiene abierto, luminoso y funcional, con zonas claramente diferenciadas para el descanso, el trabajo y las reuniones.
El sello distintivo del proyecto
El elemento más característico del interior es el tono intenso de verde azulado que se extiende por todo el espacio. Aparece en la tapicería, los textiles, los muebles de baño y los detalles decorativos, creando una paleta de colores coherente y expresiva. En combinación con tonos neutros cálidos, madera natural y discretos detalles de latón, crea una atmósfera de elegancia sin ostentación. Es un color que define el carácter y resalta su individualidad.
En la zona de estar, el diálogo de texturas juega un papel fundamental. La chapa oscura contrasta con los muebles de cocina claros, mientras que los paneles decorativos en las paredes aportan profundidad y disciplina arquitectónica. Las pinturas, cuidadosamente seleccionadas, sirven como puntos focales: aportan un toque emocional que da calidez al espacio y le confiere una dimensión personal. Es un interior que invita a detenerse y sumergirse en una atmósfera tranquila.

Un refugio privado
En el dormitorio, la diseñadora apostó por la suavidad y las inspiraciones orgánicas. Los motivos botánicos, los materiales naturales y el cabecero tapizado en azul crean un entorno íntimo y relajante. Los baños siguen la misma lógica estética: aquí aparecen superficies de porcelana en tonos esmeralda, texturas de piedra y acabados de madera que construyen un lenguaje visual coherente y elegante.
El resultado del trabajo de Victoria Gorishnyak es un interior que funciona como un gabinete de reflexión contemporáneo: un lugar de renovación, inspiración y concentración creativa. No es solo un departamento en la ciudad, sino un espacio privado que le permite a la dueña tomarse un respiro en la antigua capital del país, que se encuentra en pleno crecimiento.
diseño: Victoria Gorishnyak
estilismo: Julia Metzger
fotografía: Mila Lototskaya
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