Un departamento inspirado en las novelas policíacas. Es elegante y misterioso

Este departamento de 101 m² en Astana, diseñado por Diana Karimova, es un ejemplo de un interior en el que el color, la luz y la personalidad de los propietarios crean un conjunto coherente. La diseñadora supo desde el principio que crearía un espacio con un carácter expresivo, casi cinematográfico; el impulso le vino de una conversación con la dueña, una mujer elegante cuyos intereses resultaron ser tan variados como inspiradores: la moda, el boxeo, el esquí, los viajes y… las novelas policíacas. Fue precisamente esta última pista la que resultó especialmente atractiva para la arquitecta. Como resultado, en el interior se crea una atmósfera de misterio, un juego de ilusiones y una paleta de colores específica, que la diseñadora describe como «lunar».

Las decisiones sobre el color se tomaron en invierno, cuando había nieve fuera de la ventana y los propietarios soñaban con tonos cálidos. Karimova observó los edificios vecinos y percibió en ellos una gama de colores que trasladó al interior. Las paredes de las zonas de estar van del crema al mostaza, como si reflejaran la luz de la luna. En el estudio predomina el tono del cielo, y en el dormitorio, sobre el cabecero, cuelga un cuadro de Adil Aubekerov que evoca la luna llena. Fueron precisamente las obras de este artista las que se convirtieron en los acentos cromáticos clave de todo el departamento.

Elegancia inglesa

La distribución funcional se mantuvo prácticamente intacta, pero la diseñadora separó claramente la zona pública de la privada. En la primera se encuentran la sala de estar, la cocina con comedor, el estudio y el baño de visitas. En la segunda, una parte del pasillo que hace las veces de vestidor, el baño y el dormitorio con balcón. El salón, el espacio más iluminado gracias a sus ventanas altas, aunque estrechas, ha ganado un toque suave con cortinas y cenefas, lo que le ha dado un carácter inglés. La luz difusa resalta la presencia de los cuadros de Aubekerov, dispuestos de tal manera que en cada espacio desempeñan un papel dominante.

La historia de la mesa

Las paredes de la cocina son estructurales, por lo que no era posible ampliar el espacio. Sin embargo, los propietarios necesitaban una mesa grande, ya que para ellos son importantes las reuniones en grupo. Por lo tanto, la diseñadora dividió el espacio en una zona de trabajo y un comedor, colocando la mesa junto a la ventana. La isla, resaltada por su color, alberga una placa de cocción, lo que permite servir los platos directamente del fuego. Sobre la mesa cuelga el retrato de un hombre que dialoga con la representación de una mujer y una niña en la pared opuesta, creando un comentario irónico sobre la dinámica familiar.

Un estudio lleno de pistas

En el estudio reina un desorden artístico controlado: los álbumes de arte conviven con novelas policíacas y revistas de moda. En la pared cuelga un cuadro con un mensaje pacifista, realizado en un estilo provocador: una señal de que los habitantes tienen sentido del humor y perspectiva. Las puertas de la zona de estar están equipadas con tragaluces para iluminar el pasillo y la entrada. Los espejos del vestíbulo tienen formas irregulares que suavizan el ambiente retro y aportan ligereza.

Zona privada

El paso del vestíbulo al dormitorio pasa por un vestidor conectado con el baño. Esta solución resulta especialmente cómoda para la dueña, que es una gran conocedora de la moda y organiza regularmente desfiles en casa para sus amigas. En el vestidor hay una tabla de planchar plegable, y todo está decorado con un papel tapiz con delicadas nubes; este motivo se repite en las cortinas que ocultan la ropa.

En el baño se encuentran lámparas conocidas por la película «Romance de oficina», que los propietarios suelen ver en Nochevieja. Sobre la tina se colocó un adorno con forma de tulipán kazajo. La diseñadora quería que esta parte del departamento fuera más suave y femenina, lo cual se nota en los detalles, la iluminación y la selección de materiales.

La fuerza de este proyecto reside en la atmósfera: cálida, un poco misteriosa, construida a partir de colores, luz y arte. Es un departamento que no finge ser un decorado, sino que aprovecha de manera natural las asociaciones cinematográficas. El resultado es un espacio que refleja el temperamento de los propietarios y, al mismo tiempo, se mantiene armonioso y funcional.

diseño: Diana Karimova @designer_kaa

fotos: Roman Yakunin @romeindaworld

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