En Wołczkowo, cerca de Szczecin, se ha restaurado un edificio de más de un siglo de antigüedad, dotándolo de una acogedora cafetería combinada con una pizzería y una zona separada para los más pequeños. La adaptación del edificio requirió tanto una modernización técnica integral como la creación de un concepto de interior bien pensado, capaz de satisfacer las expectativas de diferentes grupos de usuarios. Los diseñadores consideraron la estructura histórica como una ventaja, aprovechando sus elementos originales para construir el carácter contemporáneo del lugar. El interior fue diseñado por Justyna Jakubowska, del estudio NAPZ.
El descubrimiento más importante resultó ser el techo de Klein, magníficamente conservado. Su estructura se convirtió en el eje compositivo de todo el proyecto, y el motivo del arco, derivado de su forma, reaparece en los detalles de metalistería y acabados. Es precisamente este elemento el que confiere al interior una identidad distintiva, combinando la tradición con un enfoque moderno del diseño.
Se prestó gran atención a la zona de entrada. El vestíbulo se diseñó para que, desde el primer paso, creara la impresión de un espacio cuidadosamente elaborado. Su forma y la selección de materiales también se pensaron teniendo en cuenta la presencia en las redes sociales, lo que hoy en día constituye un elemento esencial de la estrategia de los lugares orientados al contacto con la comunidad local y los visitantes de fuera de la región.
El interior de la cafetería se basa en una combinación de texturas y materiales variados. Los contrastes sutiles, la iluminación cuidadosamente seleccionada y los detalles refinados crean una atmósfera que invita a quedarse más tiempo. En los baños se optó por un rediseño completo del espacio. Uno de ellos está decorado con un papel tapiz elegido para que armonice con la estética del local y, al mismo tiempo, cumpla con los requisitos funcionales típicos de este tipo de espacios.

Una parte importante de la inversión es la zona infantil, separada de la cafetería por un largo pasillo. Gracias a esto, en la sala principal reina la tranquilidad, y la sala de juegos puede funcionar de manera independiente. En su interior se diseñaron dos salitas para fiestas de cumpleaños y baños. El conjunto se ha mantenido en una paleta de colores claros, complementada con motivos delicados y acentos sutiles, que crean un ambiente cómodo para los más pequeños. En los baños se han utilizado techos de colores y papel tapiz con motivos de ardillas. El mismo motivo aparece en las lámparas decorativas de las salas de cumpleaños, lo que refuerza la coherencia visual de esta parte del local.
El resultado de la obra es un lugar en el que la sustancia histórica del edificio armoniza con los estándares de diseño actuales. Se ha creado un espacio funcional, acogedor y cuidado en los detalles, cuyo carácter surge de la hábil combinación de la arquitectura existente con nuevas soluciones.
diseño: Justyna Jakubowska / Estudio de diseño NAPZ
fotografías: Krzysztof Bobrowicz
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