Varosia (en inglés Varosha, en turco Maraş) se asocia hoy en día con la conmovedora imagen de hoteles en ruinas, alambradas, carteles de advertencia y vegetación salvaje. Cuesta creer que hace apenas medio siglo este lugar fuera un animado centro turístico, uno de los más exclusivos de todo el Mediterráneo. El barrio sur de Famagusta, en Chipre, pasó en poco tiempo de ser un símbolo del lujo vacacional a convertirse en una lúgubre ciudad fantasma. Todo ello debido a un conflicto político que interrumpió la vida cotidiana de sus habitantes. Estas personas llevan décadas viviendo en el limbo, esperando poder regresar a sus hogares, que abandonaron apresuradamente.
Varosia: el nacimiento de un sueño turístico
El nombre Warosia proviene de una palabra turca que significa «suburbio». A principios del siglo XX, la zona era la zona agrícola de la ciudad chipriota de Famagusta, dominada por campos y pastos. Su situación cambió radicalmente en los años 60, y la culminación de esta transformación se produjo a principios de la década siguiente. Con el desarrollo del turismo, Chipre se convirtió en un destino popular para los turistas, y Warosia se transformó en un moderno barrio vacacional, con altos hoteles, edificios de apartamentos y amplias avenidas bordeadas de vegetación.
La década dorada del complejo turístico chipriota
Entre 1970 y 1974, Varosia fue el escaparate de la industria turística chipriota, conocida como la «Copacabana del Mediterráneo». En los paseos marítimos se construyeron lujosos hoteles, restaurantes y clubes nocturnos. A la ciudad acudían visitantes de todo el mundo, entre ellos estrellas del cine y del espectáculo. La avenida John F. Kennedy, paralela a la playa de Glossa, reunía los establecimientos más prestigiosos de Famagusta y constituía el centro de la vida social del barrio. Varosía era considerada un lugar moderno, dinámico y lleno de promesas de futuro, y en su época de esplendor generaba más del 50 % de los ingresos totales del turismo en Chipre.

El ejército turco ataca Famagusta
En el verano de 1974, esta imagen se derrumbó en cuestión de horas. Tras la intervención militar en Chipre, Famagusta quedó bajo el control del ejército turco. Los grecochipriotas que vivían en Varosha huyeron hacia el interior de la isla, dirigiéndose a Paralimni, Derynei y Larnaca. La evacuación, apoyada por la cercana base militar británica, iba a ser temporal. Muchos habitantes creían que volverían a casa al cabo de unos días o semanas, por lo que dejaron allí todas sus pertenencias. Sin embargo, las fronteras permanecieron cerradas durante décadas y el barrio fue vallado y sometido a un estricto control militar.
Varosia tras la alambrada
Durante las décadas siguientes, Varosia permaneció inaccesible para los civiles. La zona quedó bajo la administración de la República Turca del Norte de Chipre, reconocida únicamente por Ankara. Las resoluciones de las Naciones Unidas pedían que el barrio se pusiera bajo la supervisión de la ONU y que solo se permitiera el regreso de los habitantes originales. Sin embargo, en la práctica, poco cambió. Solo los soldados y el personal de las misiones internacionales tenían acceso al interior, y las calles quedaron desiertas.

Degradación del antiguo complejo turístico
La falta de habitantes y de mantenimiento aceleró la degradación de los edificios. Hoteles, casas, villas, templos y bloques de apartamentos quedaron expuestos a la implacable influencia de la humedad y el aire salino. Las partes metálicas se oxidaron, los cristales de las puertas y ventanas se rompieron y la vegetación invadió las grietas de las paredes y las aceras. En los lugares donde antes había tumbonas y sombrillas, comenzaron a aparecer nidos de tortugas marinas. Muchos edificios habían sido saqueados anteriormente, despojados de su equipamiento e instalaciones, lo que reforzaba aún más la imagen postapocalíptica del complejo turístico.
El futuro de la ciudad fantasma chipriota
Para los antiguos habitantes, Varosia nunca dejó de existir. Durante años presentaron quejas y demandas, exigiendo compensaciones por las propiedades y los bienes perdidos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos concedió indemnizaciones a algunos de los demandantes, reconociendo la violación del derecho a la propiedad y a la vida privada. Paralelamente, en el norte de la isla funcionaba la Comisión de Propiedades, a la que se presentaron cientos de solicitudes. Las disputas legales se entremezclaban con la política, y cada intento de cambiar el estatus del barrio provocaba reacciones internacionales.

Varosia espera un cambio
Desde 2017, las autoridades de Chipre del Norte comenzaron a abrir gradualmente partes de Varosha al público civil. Primero se abrió la playa, luego otras calles y edificios. Estas decisiones fueron criticadas por la Unión Europea y la ONU, que las consideraron contrarias a los acuerdos anteriores. A pesar de ello, el número de visitantes aumentó y, en los últimos años, surgieron planes para renovar algunos hoteles, construir un puerto deportivo e integrar el barrio en la economía turística de la parte norte de la isla.
La ciudad de la espera
Hoy en día, Varosia sigue siendo un lugar marcado por una larga espera. Para algunos es una atracción turística y un símbolo de determinación política, para otros un doloroso recuerdo de un hogar perdido. Los balcones vacíos, las calles cubiertas de maleza y los hoteles cerrados crean un escenario en el que el tiempo se detuvo en 1974. Sin embargo, la historia de este barrio sigue escribiéndose y su futuro depende de decisiones que se toman mucho más allá de las fronteras de esta parte abandonada de la ciudad.
Fuente: blog.grecos.pl, famagusta.org.cy
Leer también: Viajes | Curiosidades | Turquía| Historia | Ciudad | whiteMAD en Instagram
[galería enlace=»ninguno» columnas=»1″ tamaño=»completo» ids=»356368,356367,356366,356362,356361,356379,356383,356382,356377,356370,356381,356380,356378,356376,356375,356374,356372,356373,356371,356369,356365″]



