El proyecto de tesis de Martyna Zygmańska, estudiante de la Universidad de Artes Magdalena Abakanowicz de Poznań, es uno de los intentos más interesantes de los últimos tiempos por replantear la forma de concebir el espacio de los refugios para animales y un ejemplo de cómo podría ser un refugio. «En diálogo con el perro. Sistema modular de espacios dedicado a los perros en los refugios» surge de la necesidad de analizar críticamente las condiciones en las que viven los perros en los centros polacos, así como de la convicción de que la arquitectura puede influir de manera real en su bienestar. La autora recurre tanto a sus propias experiencias con la adopción como a los reportajes de los medios sobre los llamados «refugios de patos», planteando la pregunta de si los estándares de diseño actuales realmente responden a las necesidades de los animales —los principales usuarios de estos lugares—.
El punto de partida fue la premisa de que el perro no es un receptor pasivo de la infraestructura, sino un participante de pleno derecho en el espacio. Su forma de percibir el mundo difiere significativamente de la humana: la comunicación se basa en señales no verbales, y el olfato y el oído desempeñan un papel clave. Son precisamente estos sentidos los que determinan la sensación de seguridad, el nivel de estrés y la capacidad de descansar. Comprender esta perspectiva se convirtió en la base de todo el proyecto, que considera la arquitectura como una herramienta que promueve el bienestar de los animales, y no solo como un medio para organizar su estancia.
Tres perspectivas de diseño
El desarrollo del proyecto fue precedido por investigaciones bibliográficas sobre el comportamiento canino, encuestas, entrevistas con cuidadores y observaciones realizadas en el Refugio de Animales de Poznań. El análisis reveló problemas recurrentes: exceso de estímulos, falta de espacios de retiro, individualización limitada del espacio y dificultades para construir relaciones positivas entre el perro y el ser humano. Zygmańska organizó las conclusiones en tres perspectivas que se entrelazan —la del perro, la del ser humano y la de la relación perro-ser humano—, las cuales se convirtieron en la base de todo el sistema.
Diseño modular de zonas
El proyecto no está vinculado a una ubicación específica. Fue concebido como un sistema flexible y modular que se puede implementar en refugios de diferentes tamaños, presupuestos y estructuras. La disposición funcional refleja el recorrido del perro desde el momento de su admisión: desde la evaluación de salud y la atención veterinaria, pasando por la cuarentena y el diagnóstico conductual, hasta los espacios de estancia definitivos. Un elemento clave son las «aldeas» modulares, que agrupan a los perros según su edad, temperamento y nivel de actividad. Esta división reduce el estrés, permite un mayor trato individualizado y facilita una socialización segura.

Una nueva lógica del espacio
La forma del edificio se aleja del modelo institucional de un refugio. En lugar de un único volumen compacto, se presenta una disposición fragmentada de módulos inspirada en la lógica de las estructuras de contenedores. Este sistema se puede ampliar, reubicar y modificar según las necesidades. Los materiales utilizados se han seleccionado en función de su durabilidad, facilidad de mantenimiento y mejora del confort tanto de los animales como del personal. El proyecto demuestra que la flexibilidad no tiene por qué significar algo temporal: puede convertirse en una herramienta para construir un entorno más acogedor.

Refugio: un espacio de retiro
Una parte integral del concepto es el «Refugio», es decir, un refugio modular que se coloca directamente dentro de los recintos. Proporciona a los perros su propio espacio privado, en el que pueden descansar, reducir los estímulos y sentirse seguros. El sistema se basa en módulos repetibles en tres tamaños adaptados al tamaño del perro, y su diseño permite un fácil montaje, transporte y mantenimiento. Dos prototipos ya han llegado al Refugio de Animales de Poznań, donde se utilizan en el trabajo diario.
El proyecto de Martyna Zygmańska es una propuesta que no impone un único modelo de refugio. Ofrece un sistema abierto que se puede adaptar a diversas condiciones, prestando atención a aquellos cuyas necesidades, con demasiada frecuencia, quedan relegadas en el proceso de diseño. Es un intento de demostrar que la arquitectura puede promover el bienestar de los animales y construir relaciones más conscientes entre el ser humano y el perro. «En diálogo con el perro» no es solo un proyecto: es un manifiesto de sensibilidad que marca el rumbo para los futuros estándares de diseño de los espacios en los refugios.
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