En una colina sobre el lago de Garda, en Italia, se encuentra un departamento que combina la ligereza de Italia con una elegancia diseñada con precisión. Es un espacio vacacional para una pareja con dos hijos que vive a diario en Varsovia: un lugar creado pensando en el descanso, los espacios luminosos y la simplicidad atemporal.
Los 80 m² en el último piso de un pequeño edificio de apartamentos se abren hacia tres lados del mundo. Los grandes ventanales dirigen la mirada hacia la superficie del lago y las colinas circundantes, mientras que la distribución interior —dos recámaras, dos baños y una zona común de estar con terraza— favorece el ritmo familiar del día, desde el café de la mañana hasta las conversaciones nocturnas a la luz del atardecer.
Inspiraciones
Gabriela Bartczak, de FRAMUGA studio, comenzó el proyecto con un análisis del entorno. En el pueblito, le llamó la atención el Castello Scaligero, y más precisamente las características almenas del castillo. Este detalle se convirtió en el punto de partida para crear el motivo de «zigzags», que aporta una dinámica sutil al interior. Aparece en los muebles de cocina, da orden al largo pasillo y, en el baño —en el gabinete del lavabo y en la encimera de piedra—, crea un detalle único y de diseño preciso. Incluso en las telas y la alfombra, la diseñadora ha incorporado este motivo a una escala delicada, casi imperceptible.
Tranquilidad y comodidad
Los propietarios sabían desde el principio que querían madera blanqueada y elementos de acero. La tarea de la diseñadora fue combinar estos materiales de manera que el interior siguiera siendo acogedor. Por eso introdujo tonos color mantequilla, un burdeos cálido y texturas naturales que equilibran la frialdad del metal. En la zona de estar se colocaron sus sillas favoritas (las Wishbone Chair originales), lo que le da al espacio un ligero toque escandinavo, pero sin dejar de estar arraigado en el ambiente sureño.

Un diseño bien pensado
El proyecto se desarrolló en paralelo a la construcción del edificio de apartamentos. Gracias a ello, fue posible introducir cambios que mejoraron significativamente la funcionalidad: un lavadero oculto, una mejor ergonomía en la cocina y baños cuidadosamente diseñados. Cada elemento —desde la carpintería hasta la forja— se fabricó en Varsovia y luego se transportó a Italia. La logística resultó ser el mayor desafío, pero permitió mantener una calidad de ejecución que habría sido difícil de lograr a nivel local.
Un espacio que tranquiliza
Todo el proyecto se orientó hacia la idea de crear un interior luminoso, elegante y sin excesos. Las formas limpias, los materiales naturales y una paleta de colores coherente crean una atmósfera de tranquilidad. Es un departamento que no se impone por su forma; por el contrario, se abre a la luz, ofrece vistas y garantiza la tranquilidad de los días de vacaciones. Es un espacio que permite bajar el ritmo y descansar de verdad.
diseño: FRAMUGA studio –GabrielaBartczak
fotografías: Pietruszka Fotografía
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