Esta villa en la República Checa, restaurada según el proyecto del estudio Tunicate, es un ejemplo de cómo la arquitectura consciente puede devolverle toda su vitalidad al modernismo de antaño. El edificio, construido entre 1937 y 1938 y diseñado por Arnošt Mühlstein y Victor Fürth, conservó un potencial extraordinario a pesar de su agitada historia. Permaneció en su estado casi original hasta la década de los 90, luego se sometió a una modernización parcial y, tras un incendio a principios del siglo XXI, permaneció abandonado durante años. Por lo tanto, la adaptación requirió no solo una reconstrucción, sino sobre todo una reinterpretación de su carácter.
Los arquitectos de Tunicate destacan que no trataron la villa como una pieza de museo. Les interesaba como una estructura capaz de adaptarse al estilo de vida contemporáneo, conservando al mismo tiempo su propia identidad. El proyecto de remodelación existente ya definía la forma exterior general, mientras que los interiores requerían una nueva interpretación. Fue precisamente ahí donde se desarrolló la parte más importante del trabajo: la búsqueda del equilibrio entre el legado modernista y las expectativas de confort contemporáneo.
Desde la calle, la casa se muestra discreta. Las pequeñas ventanas de la fachada de entrada dan la sensación de proteger del bullicio urbano. Este recurso deliberado hace que el momento de cruzar el umbral adquiera una fuerza excepcional. Tras atravesar el vestíbulo, el espacio se abre y el hall de entrada se conecta visualmente con la zona de estar. La mirada se dirige hacia una amplia franja horizontal de ventanas, recién introducida en la parte del comedor y la sala de estar, que enmarca la panorámica de Praga. Tunicate acentúa claramente el contraste entre el cierre hacia la calle y la apertura al jardín y al paisaje. Al mismo tiempo, los diseñadores se aseguraron de que se pudieran controlar las vistas: la mampara corrediza de listones de madera estrechos permite separar el vestíbulo del salón sin alterar la fluidez del espacio.

La distribución funcional se mantiene fiel a la lógica de la casa original. La planta baja forma una zona de estar abierta, el primer piso cumple una función privada y el sótano combina los espacios técnicos con los de uso cotidiano. Los arquitectos buscaron unir los espacios en unidades más grandes y crear relaciones espaciales que hicieran que el conjunto se percibiera de manera natural. Los desniveles y la estructura compleja del edificio no se convirtieron en un obstáculo; al contrario, se convirtieron en el punto de partida para nuevas soluciones. Un buen ejemplo es la escalera, cuya forma y materiales originales se combinaron con nuevas intervenciones estructurales de manera que se resalta la continuidad del espacio.
Los materiales remiten al carácter racional del modernismo. El hormigón visto y los acabados minerales resaltan la austeridad de los interiores, mientras que los pisos de roble aportan tranquilidad y equilibrio. La paleta es sobria, pero gracias a ello el interior gana en claridad y coherencia.

Las chimeneas se han convertido en un motivo distintivo: una en la planta baja y otra en el piso más alto. Ambas se complementan con esbeltas estructuras metálicas, adaptadas a las proporciones de las habitaciones. Sus revestimientos de cobre patinado, realizados por DURO DESIGN, les confieren un carácter escultórico. En espacios de estética sobria, se convierten en acentos fuertes que ordenan la disposición y resaltan su elegancia.
Gracias a los trabajos de renovación, la villa ha recuperado su antigua clase, sin caer en la literalidad reconstructiva. Los arquitectos del estudio Tunicate le han devuelto su espíritu modernista, al tiempo que le han dado una forma que responde a las necesidades contemporáneas. El edificio, a pesar del paso de los años y de las difíciles experiencias vividas, vuelve a presentar un aspecto impresionante. La villa es un ejemplo de que el modernismo de los años 30 puede ser no solo bello, sino también sorprendentemente actual.
proyecto: Tunicate
equipo: Jan Roučka, Dana Szabó
fotografías: BoysPlayNice
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